El vídeo completo que muestra cómo una riada destruye el paso fronterizo de Gyirong, entre China y Nepal, no pudo localizarse este domingo en las principales redes sociales chinas, pese a su amplia difusión internacional. Las búsquedas realizadas por EFE en Douyin, Xiaohongshu y WeChat sí devolvieron imágenes parciales de la catástrofe, reconstrucciones animadas y comparativas del antes y el después, pero no los cerca de seis minutos de grabación de las cámaras de seguridad.
Fragmentos y reconstrucciones
La secuencia original registra el avance de una masa de hielo, rocas y lodo que recorrió unos 22 kilómetros desde un glaciar de Nepal hasta las instalaciones de Gyirong. En las plataformas chinas consultadas aparecen recreaciones de ese trayecto y clips breves del momento en que la corriente alcanza el paso, una infraestructura situada en el municipio tibetano de Shigatse y sometida a controles especiales por su condición fronteriza.

Uno de los fragmentos más difundidos muestra a un trabajador que permanece junto a las instalaciones mientras se aproxima la riada y señala a varias personas que abandonen la zona. Su actuación ha recibido mensajes de admiración de numerosos internautas. Sin embargo, la presencia de ese extracto no permite acceder a la grabación completa ni verificar qué otros momentos recoge el vídeo original.
La ausencia de la secuencia íntegra en los resultados de búsqueda no permite establecer si los vídeos fueron retirados por las plataformas o si sus mecanismos de moderación y recomendación dificultan encontrarlos. En cambio, las mismas aplicaciones sí muestran grabaciones de edificios e infraestructuras arrasados en Nepal, además de imágenes de la devastación en el lado nepalí de la frontera.
Control de la información
El caso se conoce en un contexto de fuerte supervisión oficial sobre los contenidos relacionados con desastres. Este domingo, la Policía china anunció sanciones administrativas contra un internauta por publicar cifras de víctimas que consideró falsas y una “amonestación educativa” contra otra persona por difundir una explicación sobre el origen de la riada que las autoridades calificaron de incorrecta.
En julio, durante graves inundaciones en la región meridional de Guangxi, la Administración del Ciberespacio de China y el Ministerio de Gestión de Emergencias ordenaron reforzar el control de contenidos sobre catástrofes. La normativa da prioridad a los organismos oficiales y a los medios estatales durante las emergencias, mientras plataformas como Weibo, Douyin y Xiaohongshu operan bajo una intensa censura. Servicios internacionales como X, YouTube, Google, TikTok, Facebook e Instagram permanecen bloqueados en China.
Acceso limitado a la zona
La verificación independiente resulta especialmente difícil en el Tíbet, una región bajo control chino desde la década de 1950 y considerada sensible por Pekín debido a asuntos como la sucesión del dalái lama y las fronteras con India y Nepal. Los periodistas extranjeros no pueden desplazarse libremente por la zona y dependen de autorizaciones oficiales para informar desde el terreno.
Tras la riada, China suspendió temporalmente la expedición de permisos para acceder a las áreas fronterizas de control especial en Shigatse, donde está Gyirong. Mientras tanto, Nepal elevó este domingo a 788 el número de fallecidos contabilizados. Sumados a los 16 decesos comunicados por China, los balances separados sitúan en al menos 804 las muertes provocadas por la riada del pasado miércoles, con más de 3.000 personas todavía sin localizar.
