El episodio de El Niño que se está formando en el Pacífico tropical oriental podría convertirse en el más intenso de los que se recuerdan y empujar a unos 50 millones de personas hacia el hambre aguda antes de finales del próximo año, debido a sus posibles efectos sobre la producción de alimentos. Un estudio publicado en la revista Science concluye que el calentamiento global ha intensificado la variabilidad de estos fenómenos en las últimas décadas.
El fenómeno, conocido informalmente como El Niño ‘Godzilla’, alcanzaría su punto máximo más adelante este año. El Niño es un patrón climático natural que aparece cada dos a siete años, cuando aumentan las temperaturas de las aguas del Pacífico tropical oriental. Sus alteraciones pueden modificar las lluvias y favorecer sequías en distintas regiones, con consecuencias para los cultivos y el abastecimiento de alimentos.

Los corales registran un aumento de la variabilidad
La investigación reconstruyó la temperatura de la superficie del mar durante los últimos 1.000 años mediante mediciones geoquímicas de alta resolución realizadas en corales vivos y fósiles de las islas Galápagos. El archipiélago se encuentra en el centro de la zona del Pacífico oriental donde se manifiesta El Niño, por lo que la composición química de los corales conserva señales de los cambios térmicos asociados al fenómeno.
Los investigadores compararon ese registro con muestras de corales del Pacífico central y con otras reconstrucciones climáticas. Después contrastaron el aumento reciente de la variabilidad con simulaciones de las condiciones preindustriales elaboradas a partir de 12 modelos climáticos.
Según los resultados, la variabilidad actual de El Niño es un 36,5 % mayor que durante el milenio anterior a la industrialización. El incremento se explica principalmente por la aparición de episodios más frecuentes e intensos. El estudio señala que el cambio climático provocado por las emisiones derivadas de la quema de combustibles fósiles “ya podría estar amplificando” estos eventos.
La relación funciona en ambos sentidos. “El Niño puede potenciar el calentamiento global, pero el calentamiento global también puede potenciar El Niño; eso es lo que vemos”, explicó Julia Cole, investigadora climática de la Universidad de Míchigan y autora principal del trabajo, citada por The Guardian. Cole sostuvo además que el episodio actual encaja en una tendencia observada y “no es una casualidad”.
El impacto previsto sobre la seguridad alimentaria está vinculado a la posibilidad de que el fenómeno altere las condiciones de cultivo y agrave las sequías. La estimación de que unos 50 millones de personas podrían verse empujadas al hambre aguda antes de finales del próximo año se presenta como una posibilidad asociada a esos efectos, no como un resultado ya producido.
Ante un episodio climático más intenso, Cole señaló que los países disponen de margen para prepararse. Como ejemplo, mencionó el almacenamiento de cereales que realiza India para amortiguar las consecuencias de las sequías y de los fallos en las cosechas. La medida ilustra una de las formas en que los gobiernos pueden reducir la exposición de la población a las alteraciones de la producción agrícola.
