El Teatro Marquina de Madrid acogerá del 8 de septiembre al 10 de octubre una versión contemporánea de Las amistades peligrosas, dirigida por David Serrano y protagonizada por Pilar Castro, Roberto Enríquez y Ángela Cremonte. El montaje, producido por Producciones Come y Calla, adapta la obra de Christopher Hampton basada en la novela de Pierre Choderlos de Laclos.

Carmen Balagué, Elisa Scianca e Iván Lapadula completan el reparto de una producción que traslada al presente los conflictos planteados en la Francia de finales del siglo XVIII. La historia sigue a la marquesa de Merteuil, interpretada por Castro, y al vizconde de Valmont, encarnado por Enríquez, dos aristócratas que convierten la seducción y la manipulación en un juego de poder con graves consecuencias para quienes les rodean.
La adaptación está firmada por Curro Novallas y el propio Serrano. Según el director, el texto permite abordar asuntos vigentes como el abuso de poder, el consentimiento, la desigualdad y la impunidad de las clases privilegiadas, pese a que la novela original fue publicada en 1782.
Castro ha señalado que la función explora “temas universales” vinculados a las formas de amar y de relacionarse con las emociones. La actriz define a Merteuil como una mujer que busca liberarse de las normas sociales y que se protege de la fragilidad que se esperaba de las mujeres para alcanzar un poder equivalente al de los hombres. “Lucha por las libertades de las mujeres, pero al ponerse al mismo nivel que los hombres cae en una trampa”, ha destacado.
Enríquez ha explicado que el equipo tomó como referencia el caso de Jeffrey Epstein y otros personajes asociados a conductas de abuso. A su juicio, la diferencia principal con esos casos es que los protagonistas de la obra sí afrontan consecuencias proporcionales al daño que provocan. El actor también ha subrayado que, pese a su crueldad, Merteuil y Valmont seducen al público por su inteligencia, brillantez y voluntad de quebrar las reglas establecidas.
Una puesta en escena sin coartada histórica
Serrano ha planteado una escenografía minimalista, austera y contemporánea, sin vestuario de época. Los cambios de personaje se producen a la vista del público dentro de un espacio limpio y dinámico. Para Enríquez, esa decisión elimina la distancia que puede imponer el siglo XVIII y sitúa los conflictos de la obra en el presente.
El espectáculo inició su gira tras estrenarse en noviembre de 2025 en Avilés. Después de su temporada madrileña, continuará su recorrido por teatros de Alcorcón, Ponferrada, Bilbao y Villarreal, entre otras localidades.
