El juicio contra Lindsay Clancy, la exenfermera de Massachusetts acusada de matar a sus tres hijos, quedó sin resolución después de que el jurado no alcanzara un acuerdo unánime. Tras siete días y unas 38 horas de deliberaciones, el juez William Sullivan anunció que declararía nulo el proceso, luego de recibir una tercera comunicación en la que los 12 integrantes confirmaron que permanecían bloqueados.

La decisión no quedó firme de inmediato. El abogado defensor Kevin Reddington pidió intervenir ante el Tribunal Supremo Judicial de Massachusetts y sostuvo que uno de los jurados no seguía correctamente las instrucciones sobre la duda razonable. El juez rechazó retirar a ese integrante y concedió a la defensa una hora para presentar una apelación de emergencia, lo que aplazó temporalmente los efectos de la nulidad.
Un caso marcado por la disputa sobre su estado mental
Clancy, de 36 años, está acusada de estrangular a Cora, de 5 años; Dawson, de 3, y Callan, de 8 meses, el 24 de enero de 2023 en su vivienda de Duxbury. La defensa reconoce que provocó las muertes, pero argumenta que sufría una psicosis posparto grave y que, por ello, no podía ser considerada penalmente responsable. La Fiscalía sostiene que los asesinatos fueron planeados y que la acusada comprendía sus actos.
El desacuerdo del jurado refleja la dificultad central del proceso: no se discutía únicamente quién causó las muertes, sino si Clancy tenía capacidad mental para responder por ellas. Las opciones incluían asesinato en primer o segundo grado, homicidio involuntario o no responsabilidad penal por enfermedad mental. Un nuevo juicio podría volver a enfrentar esas mismas posiciones, mientras la apelación determinará si el proceso puede cerrarse formalmente como nulo.
