Estados Unidos prevé imponer cada semana nuevas sanciones secundarias para aumentar la presión económica sobre Irán, con un enfoque inicial en el sistema bancario, informó este domingo el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, en declaraciones a Reuters.
El anuncio contempla medidas dirigidas no solo contra entidades iraníes, sino también contra actores extranjeros que mantengan determinados vínculos económicos con Teherán. Bessent señaló que Washington comunicará a los ministros de Finanzas y a los gobernadores de bancos centrales del G20 la necesidad de cortar esas relaciones si no quieren exponerse a sanciones secundarias.

“Van a ver muchas más de estas cada semana”, afirmó el funcionario, al referirse a las medidas previstas. Sus declaraciones apuntan a una estrategia de presión sostenida, en la que las restricciones se anunciarían de manera periódica en lugar de concentrarse en una única ronda de sanciones.
El sector bancario será el primer objetivo señalado por el secretario del Tesoro, aunque Bessent no detalló qué instituciones podrían ser sancionadas ni precisó el calendario de las primeras medidas. Tampoco informó sobre el alcance exacto de las posibles restricciones para entidades financieras o empresas de terceros países.
La advertencia estará dirigida a los países integrantes del G20, un grupo que reúne a las principales economías desarrolladas y emergentes. Según Bessent, Estados Unidos busca que sus ministros de Finanzas y autoridades monetarias consideren los vínculos económicos con Irán ante la posibilidad de que sus instituciones queden expuestas a sanciones estadounidenses.
Las sanciones secundarias suelen buscar que empresas y entidades extranjeras limiten sus operaciones con un país objeto de medidas estadounidenses, bajo el riesgo de perder acceso al sistema financiero o al mercado de Estados Unidos. En este caso, el funcionario no ofreció detalles sobre los criterios que aplicará Washington para determinar qué relaciones económicas podrían desencadenar nuevas penalizaciones.
