Las familias reunidas este domingo en la Plaza de los Desaparecidos de Monterrey mantuvieron visible una cifra que resume la dimensión de su búsqueda: el colectivo Buscadoras de Nuevo León acompaña actualmente los casos de 235 personas que siguen desaparecidas. En el Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas, encendieron velas, colocaron fotografías y realizaron un pase de lista para exigir que sus familiares no queden en el olvido.
La actividad se llevó a cabo por sexto año consecutivo y reunió a integrantes del colectivo junto con familiares de personas no localizadas. Además de los 235 casos en búsqueda, el grupo brinda apoyo a 38 familias cuyos seres queridos fueron encontrados sin vida, explicó María Luisa Castellanos, integrante de la organización.

De cinco familias a una red de acompañamiento
Buscadoras de Nuevo León nació en diciembre de 2019 con cinco familias que llevaban años buscando a esposos e hijos. Con el tiempo, otras personas se incorporaron al grupo para recibir acompañamiento y sostener las tareas de localización. La organización realiza búsquedas en vida, recorridos en zonas donde podría haber fosas clandestinas, distribución de fichas de búsqueda y otras acciones para obtener información sobre los casos.
Las labores no se han limitado a Nuevo León. Las integrantes han viajado a Tamaulipas y Coahuila para seguir pistas relacionadas con personas desaparecidas. Para las familias, esos traslados y recorridos forman parte de una búsqueda que puede requerir continuar fuera del lugar donde ocurrió la desaparición.
El caso de Bonifacio Estrella
Entre los casos que el colectivo recuerda está el de Bonifacio Estrella, un adulto mayor desaparecido en Guadalupe. Fue localizado sin vida en Coahuila e identificado mediante una muestra de ADN, después de haber permanecido registrado como desconocido. El caso es una referencia para las familias que buscan conocer el paradero de sus seres queridos y obtener una respuesta sobre su situación.
Durante la jornada en Monterrey también se celebró una misa. Después, las personas asistentes participaron en el encendido de velas y escucharon el nombramiento, uno por uno, de quienes continúan siendo buscados. La presencia de fotografías y fichas de búsqueda acompañó el acto realizado pese a las condiciones del clima.
Las familias pidieron a la sociedad no permanecer indiferente ante las desapariciones y apoyar con la difusión de las fichas de búsqueda. Su llamado se centró en que detrás de cada nombre existe una familia que sigue esperando información sobre una persona ausente.
