Guayarmina Saavedra, hasta ahora secretaria de Organización de Podem Catalunya, ha renunciado a sus cargos orgánicos al considerar que la formación se ha distanciado de sus objetivos fundacionales. En un comunicado, Saavedra argumenta que las estructuras internas han dejado de escuchar a la militancia y a los territorios, lo que erosiona la capacidad transformadora del proyecto.
Crítica a las dinámicas internas
La exdirigente señala que un partido que defiende la transparencia y la participación externa no puede descuidar esos mismos valores en su funcionamiento cotidiano. Según su escrito, se han priorizado influencias personales y ambiciones individuales por encima del trabajo colectivo y del arraigo territorial acumulado durante años. Esta observación apunta a una contradicción estructural frecuente en organizaciones que nacen como alternativas al sistema tradicional.

Saavedra no menciona nombres concretos de la dirección encabezada por María Pozuelo, pero subraya que la lealtad consiste en defender los principios incluso cuando ello implica decisiones incómodas. El caso ilustra cómo las tensiones entre el discurso externo y las prácticas internas pueden generar desgaste entre quienes sostuvieron el proyecto desde sus inicios.
Implicaciones para la credibilidad
La renuncia pone de relieve un patrón recurrente en partidos emergentes: la dificultad de mantener coherencia entre los valores proclamados y las estructuras de poder que se consolidan con el tiempo. Cuando militantes con experiencia territorial perciben que sus aportes son desplazados, el riesgo de fragmentación interna aumenta y afecta la percepción pública de coherencia ideológica.
Aunque Saavedra afirma seguir creyendo en los valores iniciales de Podem, su salida evidencia que la brecha entre discurso y práctica puede llevar a la pérdida de perfiles clave sin que ello implique abandono del proyecto político original.
