La presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, aseguró el sábado que el país conservará “la propiedad y la soberanía” sobre su petróleo, pese al acuerdo anunciado por Estados Unidos para controlar mayoritariamente parte de las reservas venezolanas mediante una asociación con empresas privadas. Rodríguez afirmó que Venezuela mantendrá la titularidad de 17 campos estratégicos incluidos en el plan y que recibirá 19 dólares por cada barril comercializado.
La declaración buscó precisar el alcance del entendimiento después de que el presidente estadounidense, Donald Trump, presentara el viernes una iniciativa para que Estados Unidos tome el control mayoritario de más de 65,000 millones de barriles de reservas probadas venezolanas. Según Trump, la operación se desarrollará con compañías privadas y no tendrá costo para los contribuyentes estadounidenses.

El anuncio de Trump fue el punto de partida de la controversia. El mandatario sostuvo en Truth Social que el secretario de Estado, Marco Rubio, y el secretario de Guerra, Pete Hegseth, trabajaron estrechamente con Rodríguez para asegurar el control estadounidense sobre esas reservas. No ofreció detalles adicionales sobre la estructura contractual, las empresas que participarían ni los plazos de ejecución.
La Casa Blanca plantea que la iniciativa permitiría reactivar la deteriorada industria energética venezolana y abrir una nueva fuente de crudo que contribuya a reducir los precios de los combustibles en Estados Unidos. El asunto adquiere relevancia política para Trump ante las elecciones legislativas de noviembre, en las que el Partido Republicano teme que el costo de la gasolina tenga impacto electoral.
El sábado, Rodríguez respondió desde la televisión estatal con una explicación centrada en la posición venezolana dentro del acuerdo. Dijo que los campos bajo control estadounidense tienen como meta alcanzar una producción de 1.5 millones de barriles diarios, pero insistió en que la propiedad de esos activos seguirá siendo de Venezuela. La mandataria justificó su decisión de avanzar por “el camino de la diplomacia” con Estados Unidos.
“Queremos ser una potencia energética, gran productora de petróleo, un exportador importante de gas y gran desarrollo petroquímico”, declaró Rodríguez. Su mensaje combinó la defensa de la soberanía sobre los yacimientos con el objetivo de elevar la capacidad productiva nacional, reducida durante años por la subinversión, la mala gestión y las sanciones.
Antes de este acuerdo, Venezuela ya había mostrado un aumento en su producción. Entre enero y julio, el bombeo petrolero subió 29.8%, hasta llegar a 1.2 millones de barriles diarios. Aun así, el nivel permanece por debajo de los cerca de 3 millones de barriles diarios que el país extraía a finales del siglo pasado.
Venezuela posee las mayores reservas petroleras del mundo, aunque actualmente produce alrededor de 1.25 millones de barriles al día. El entendimiento descrito por Trump abarca una quinta parte de sus vastas reservas probadas, mientras que la explicación de Rodríguez delimita la posición oficial venezolana: los campos serían operados bajo un esquema de control estadounidense, pero la nación conservaría su propiedad y soberanía.
