Curicó presenta este 1 de septiembre de 2026 una calidad del aire calificada como buena, con 23 µg/m³ de MP2,5 y 32 µg/m³ de MP10. El Índice de Calidad del Aire referido a Partículas (ICAP) alcanzó 46 para material fino y 25 para partículas gruesas, ambos dentro del rango de 0 a 99 que permite desarrollar actividades al aire libre sin riesgos relevantes para la población general.

Una mejora diaria no resuelve la brecha territorial
El dato local es favorable, pero debe leerse en un escenario más amplio. Un análisis publicado en 2025 por investigadores de la Universidad de Chile, el CR2, el Ministerio del Medio Ambiente y la Universidad del Desarrollo concluyó que Chile ha reducido de forma relevante sus contaminantes atmosféricos en las últimas dos décadas. Sin embargo, esa mejora no ha sido uniforme: el sur mantiene una exposición más persistente al material particulado fino, mientras zonas industriales del norte y centro continúan enfrentando episodios agudos de contaminación.
La principal presión en ciudades del sur sigue siendo la combustión residencial de leña húmeda. La regulación avanza de manera incompleta y enfrenta una dificultad práctica: este combustible no solo cubre necesidades de calefacción, sino que forma parte de hábitos arraigados en numerosas comunidades. A ello se suman condiciones geográficas y de estabilidad atmosférica que limitan la dispersión de contaminantes, especialmente durante los meses fríos.
Prevención antes de los episodios críticos
La condición buena en Curicó reduce la necesidad de medidas extraordinarias hoy, pero no elimina la importancia de la prevención. El ICAP clasifica como regular los valores entre 100 y 199; sobre ese umbral comienzan las alertas y, con ellas, restricciones y recomendaciones sanitarias para grupos sensibles. El control del humo visible, el uso de leña seca con menos de 25% de humedad, el mantenimiento de calefactores y la sustitución gradual por equipos más eficientes son acciones que inciden directamente en las emisiones locales.
La experiencia chilena muestra que las cifras promedio nacionales pueden mejorar mientras persisten focos territoriales de alta vulnerabilidad. Para Curicó, mantener registros favorables dependerá menos de una jornada puntual que de sostener cambios en calefacción, movilidad y fiscalización durante la temporada de mayor contaminación.
