Miles de personas se concentraron este miércoles en municipios de la provincia de Córdoba para respaldar a Ceuta y a sus habitantes ante la presión derivada de la entrada irregular de miles de personas. Las convocatorias, promovidas por la Federación Española de Municipios y Provincias con motivo del Día de Ceuta, reunieron desde varios centenares de asistentes hasta cerca de dos mil en Puente Genil, en una demostración territorial de solidaridad con la ciudad autónoma.

Respaldo amplio, lecturas distintas
Lucena y Baena cifraron inicialmente su asistencia en unas 800 personas, mientras que Baena elevó después el dato hasta cerca del millar. Palma del Río y Rute reunieron alrededor de 500 participantes, y Cabra superó el medio millar, según fuentes policiales. También hubo actos destacados en Montilla, Pozoblanco, Bujalance y Puente Genil. En la mayoría se leyó el manifiesto “Ceuta somos todos”, que defiende la soberanía española, reclama más medios para la frontera y reconoce la labor de fuerzas de seguridad, sanitarios, servicios sociales y entidades humanitarias.
El mensaje institucional insistió en una doble exigencia: garantizar el control fronterizo y preservar los derechos humanos. Esa formulación busca sostener una respuesta común ante una crisis que no afecta solo a Ceuta, sino también a la frontera exterior de España y de la Unión Europea. La presencia de alcaldes y representantes de distintos partidos, incluidos PSOE, PP y Vox en algunos municipios, mostró que el respaldo a la población ceutí desborda parcialmente las divisiones locales.
La protesta también expone la disputa partidista
La unidad, sin embargo, fue incompleta. En Lucena, donde la izquierda rechazó la convocatoria salvo una concejala socialista, se escucharon insultos contra el presidente del Gobierno junto a gritos de “Viva España”. Vox trató de visibilizar su posición con pancartas contra “la invasión” en varios actos. En Pozoblanco también se coreó “Sánchez dimisión” tras la lectura del manifiesto. La consigna más repetida, “Ceuta no se vende, Ceuta se defiende”, condensó el tono predominante: apoyo a la ciudad autónoma, demanda de refuerzo estatal y una creciente pugna por capitalizar políticamente la crisis.
