El Gobierno de Comoras rechazó este viernes las medidas anunciadas por Francia contra la inmigración irregular hacia Mayotte, después de que París comunicara que vinculará la ayuda al desarrollo destinada a los países de la región con su cooperación para controlar los movimientos migratorios y aceptar a sus ciudadanos expulsados. La disputa se desarrolla sobre una isla cuya soberanía reclama Comoras y que permanece bajo control francés.
Una respuesta directa a París
El ministro de Asuntos Exteriores comorense, Mbae Mohammed, cuestionó las declaraciones del primer ministro francés, Sébastien Lecornu, mediante un mensaje publicado en la red social X. “La condescendencia nunca sustituirá al derecho internacional. Antes de intentar explicar a los comorenses cuál es su lugar, quizá Francia debería empezar a preguntarse cuál es el suyo en Mayotte”, afirmó.
Mohammed dirigió el mensaje al propio Lecornu, quien anunció este miércoles durante una visita a Mayotte una mayor “militarización” de la lucha contra la inmigración clandestina. El plan francés contempla reforzar la presión sobre los desplazamientos hacia la isla y establecer un sistema de primas y penalizaciones para los países de la región, según el grado de colaboración que presten en el control migratorio.

Ayuda condicionada y expulsiones
La nueva política de cooperación anunciada por Francia también tendría en cuenta si esos países aceptan a sus nacionales cuando París decida expulsarlos de Mayotte. El departamento de ultramar es el más pobre de Francia y afronta desde hace años una llegada irregular de personas procedentes no solo de Comoras, sino también de la región africana de los Grandes Lagos.
El político y exministro comorense Houmed Msaidie también rechazó la medida en X. A su juicio, la ayuda al desarrollo entregada por las antiguas potencias coloniales no debe considerarse una limosna ni un simple gesto de solidaridad, sino, “en el mejor de los casos”, una reparación todavía parcial por los efectos de la colonización, los expolios y los desequilibrios que persisten.
La disputa pendiente por Mayotte
La dimensión migratoria de la crisis está ligada a una controversia territorial que continúa abierta. Comoras reivindica la soberanía sobre Mayotte, una de las cuatro islas del archipiélago, pero esta fue la única que optó por permanecer bajo control francés en un referéndum organizado por París. El país africano celebró el año pasado el quincuagésimo aniversario de su independencia de Francia, proclamada en 1975, con esa cuestión aún sin resolver.
La presión migratoria tiene un peso considerable en Mayotte: de sus 323.000 habitantes, la mitad son extranjeros y, dentro de ese grupo, aproximadamente la mitad carece de documentación. Desde la elección de Emmanuel Macron en 2017, Francia ha duplicado el número de policías y gendarmes desplegados en la isla y también ha aumentado las expulsiones realizadas, según los datos citados en la información.
