Colectivos de familiares de desaparecidos acusaron a elementos de la Secretaría de Seguridad Ciudadana de la Ciudad de México de intimidación y agresiones durante una movilización pacífica realizada el martes en Calzada de Tlalpan. Alrededor de 80 policías rodearon la concentración, empujaron a manifestantes e intentaron retirar lonas con fotografías de desaparecidos sin previo diálogo.

Los grupos Hasta Encontrarles CDMX, Luciérnagas Buscadoras y otros señalaron que varios familiares, entre ellos Gabriela Alonso, sufrieron golpes y que una de ellas presentó una lesión en la muñeca. Las organizaciones enfatizaron que los agentes actuaron con el rostro cubierto y sin identificación visible, lo que dificulta cualquier rendición de cuentas inmediata.
Contexto de las demandas
Las familias exigen una investigación interna, disculpa pública y el cese de lo que califican como violencia institucional. Recordaron que México supera los 135 mil desaparecidos y que la protesta busca visibilizar la falta de respuestas estatales, no confrontar a la autoridad. La presencia policial desproporcionada revela una tensión estructural: el Estado prioriza el control del espacio público por encima del derecho a la manifestación de quienes buscan verdad y justicia.
Reacción posterior
Tras los hechos, los colectivos ofrecieron una conferencia de prensa en la que reiteraron que la represión no puede ser la respuesta ante la exigencia de localizar a sus familiares. El episodio añade un nuevo capítulo a la relación entre buscadores y autoridades capitalinas, donde la ausencia de protocolos claros de diálogo agrava la desconfianza acumulada.
