El portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores chino, Guo Jiakun, respondió de forma directa a las objeciones de Estados Unidos, Reino Unido, Francia y Alemania sobre los despliegues de la guardia costera cerca de Taiwán. Según Pekín, estas operaciones se ajustan al derecho internacional y protegen su zona económica exclusiva al este de la isla.

Fundamento jurídico de la posición china
China invoca tanto su legislación interna como la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar para justificar los patrullajes. El gobierno sostiene que estas acciones mantienen el orden marítimo regional y contrarrestan intentos de terceros por alterar los límites marítimos sin su participación. La medida se activó tras el anuncio de Japón y Filipinas de negociar delimitaciones al este de Taiwán sin incluir a Pekín, lo que China considera una violación grave de su soberanía.
Implicaciones regionales
Esta respuesta subraya la estrategia de Pekín de reforzar su presencia administrativa en aguas que considera propias, incluso cuando la mayoría de los países reconoce a Taiwán como parte de China. Al rechazar las preocupaciones occidentales como distorsiones de los hechos, China envía una señal clara: cualquier negociación marítima que la excluya carece de validez y no será tolerada. El episodio añade presión sobre el equilibrio en el estrecho, donde las reclamaciones unilaterales de delimitación por parte de Tokio y Manila complican aún más la estabilidad regional.
La operación especial de control del tráfico marítimo anunciada por Pekín busca consolidar su capacidad de aplicación de la ley en alta mar. En la práctica, esto eleva el riesgo de incidentes con embarcaciones de otros países que operan en la zona, mientras el gobierno chino mantiene que actúa dentro del marco legal vigente.
