Bocatoma registró este miércoles 2 de septiembre de 2026 una condición de calidad del aire calificada como buena, según los indicadores informados para la jornada. Las concentraciones de material particulado fino PM2.5 alcanzaron los 12 microgramos por metro cúbico, mientras que el PM10 se situó en 14 microgramos por metro cúbico. El dióxido de azufre, en tanto, marcó 3,45 microgramos por metro cúbico, valores que se mantienen dentro de rangos considerados favorables para la salud de la población.
El reporte describe una situación sin restricciones extraordinarias por contaminación para la zona, aunque recuerda que las condiciones atmosféricas pueden modificarse rápidamente por factores meteorológicos, actividad industrial, emisiones del transporte y uso residencial de combustibles. La evaluación diaria cobra especial relevancia durante los meses fríos, cuando la ventilación atmosférica puede disminuir y aumentar la acumulación de contaminantes cerca de la superficie.

Material particulado bajo los rangos de preocupación
El PM2.5 es uno de los contaminantes de mayor interés sanitario, debido a que sus partículas, de diámetro inferior a 2,5 micrómetros, pueden penetrar profundamente en el sistema respiratorio. En Bocatoma, el valor de 12 µg/m3 informado para este contaminante refleja un escenario favorable en comparación con episodios críticos que suelen afectar a diversas ciudades chilenas durante el invierno. El PM10, compuesto por partículas inhalables de mayor tamaño, también se mantuvo en un nivel reducido con 14 µg/m3.
Las partículas MP10 pueden provenir de fuentes móviles, procesos industriales, combustión residencial, polvo en suspensión y actividades naturales o humanas. Aunque son menos pequeñas que las PM2.5, su presencia puede agravar enfermedades respiratorias y cardiovasculares, especialmente entre niños, adultos mayores, embarazadas y personas con patologías crónicas. Por ello, una jornada con índices bajos no elimina la necesidad de seguimiento continuo, sino que entrega una referencia puntual sobre las condiciones ambientales observadas.
Las restricciones vigentes se mantienen pese a la condición buena
La clasificación favorable no suspende las medidas permanentes aplicables en la Región Metropolitana. En materia de calefacción, se mantiene la prohibición de utilizar calefactores a leña, excepto los que funcionan con pellets, en la provincia de Santiago y en las comunas de San Bernardo y Puente Alto. También continúa el control de humos visibles provenientes de estos equipos, como parte de la estrategia para reducir emisiones durante el período de mayor vulnerabilidad atmosférica.
En transporte, sigue vigente la restricción para vehículos sin sello verde dentro del anillo de Américo Vespucio, además de la limitación de cuatro dígitos fuera de ese perímetro durante los días hábiles. Los vehículos con sello verde inscritos antes del 1 de septiembre de 2011 tienen una restricción permanente de dos dígitos de lunes a viernes. La misma lógica se aplica a motocicletas inscritas antes del 1 de septiembre de 2010 y a camiones de transporte de carga sin sello verde.
Estas disposiciones no dependen exclusivamente de la calidad del aire de una sola jornada. Su objetivo es reducir una base constante de emisiones y evitar que, ante una mala ventilación o un aumento de las fuentes contaminantes, la situación escale con rapidez hacia alertas, preemergencias o emergencias ambientales. También se mantiene la prohibición de quemas agrícolas en toda la Región Metropolitana entre el 15 de marzo y el 30 de septiembre.
Un indicador local dentro de un problema territorial más amplio
El buen registro de Bocatoma se produce en un contexto nacional de avances desiguales. Un análisis publicado en 2025 en la revista Atmosphere, elaborado con participación de la Universidad de Chile, el Centro de Ciencia del Clima y la Resiliencia, el Ministerio del Medio Ambiente y la Universidad del Desarrollo, identificó una mejora relevante en la calidad del aire chilena durante las últimas dos décadas. La reducción de algunos contaminantes, entre ellos el material particulado fino, constituye una señal positiva, pero no ha eliminado las brechas entre territorios.
El estudio situó al sur del país entre las áreas donde el desafío sigue siendo mayor, principalmente por el uso intensivo de leña húmeda para calefacción. Kevin Basoa, investigador del CR2, ha advertido que la regulación de este combustible todavía no se implementa plenamente en todas las zonas y que su uso está vinculado a prácticas cotidianas y a la identidad de numerosas comunidades. A ello se añaden factores geográficos y períodos de estabilidad atmosférica asociados al Pacífico, que dificultan la dispersión de contaminantes.
En el norte y centro de Chile, las denominadas zonas de sacrificio mantienen otra dimensión del problema. Si bien las concentraciones generales de dióxido de azufre han mostrado descensos, persisten episodios agudos en localidades con presencia industrial, como Coronel y Talcahuano. El contraste entre una jornada favorable en una localidad y esos episodios demuestra que el seguimiento de la contaminación requiere considerar tanto los promedios como los eventos puntuales, además de las diferencias entre fuentes emisoras y condiciones territoriales.
Cómo se interpreta el índice y qué medidas siguen siendo relevantes
La contaminación por partículas se evalúa mediante el Índice de Calidad del Aire referido a Partículas, conocido como ICAP, establecido bajo el Decreto Supremo N.º 59 de 1998. La escala considera como buena una condición entre 0 y 99; regular entre 100 y 199; alerta entre 200 y 299; preemergencia entre 300 y 499; y emergencia desde 500 puntos. La clasificación permite orientar medidas preventivas y determinar restricciones adicionales cuando los niveles de contaminación amenazan la salud pública.
En días de preemergencia o emergencia, las recomendaciones incluyen limitar la exposición de los grupos sensibles, utilizar mascarilla cuando corresponda, preferir el transporte público o compartir automóvil y evitar fumar en espacios cerrados. También se aconseja mantener al día la revisión de gases de los vehículos y no quemar hojas ni residuos. Estas acciones tienen impacto acumulativo: las decisiones domésticas y de movilidad no sustituyen la fiscalización estatal ni la modernización industrial, pero ayudan a disminuir emisiones en períodos críticos.
Respecto del uso de calefactores, las autoridades recomiendan emplear leña seca, con menos de 25% de humedad, adquirida a comerciantes establecidos. Mantener el tiraje abierto al encender o recargar, evitar el uso de troncos enteros, revisar la salida de humo y limpiar la acumulación de hollín son prácticas que reducen emisiones y riesgos de incendio. La condición buena registrada en Bocatoma entrega un respiro sanitario, pero la experiencia chilena muestra que conservarla depende de una vigilancia constante y de medidas sostenidas durante toda la temporada.
