Los vehículos nuevos crecen en promedio 1,2 cm de longitud y 0,5 cm de altura cada año, según datos de Transport & Environment. Esta tendencia, impulsada por preferencias de los consumidores y estrategias de las marcas, genera costos que recaen sobre las ciudades y la seguridad vial.

Para 2040, las ciudades podrían perder entre 8,5 % y 14 % de plazas de estacionamiento en vía pública, ya que los espacios actuales resultarán insuficientes. El aumento de peso asociado también eleva el consumo energético: se requerirían hasta 22,5 teravatios adicionales para cubrir la demanda proyectada.
Mayor riesgo para peatones
Los capós más altos incrementan hasta un 22 % el riesgo de muerte en atropellos, según estudios estadounidenses. La visibilidad reducida y el punto de impacto por encima del centro de gravedad de las víctimas explican este incremento, que afecta especialmente a niños y ciclistas.
Medidas propuestas
Transport & Environment plantea límites técnicos: capós de máximo 85 cm de altura y anchura máxima de 1,92 metros. Además, sugiere impuestos progresivos según longitud y tarifas de aparcamiento más altas para vehículos grandes. Estas herramientas buscan internalizar los costes externos del crecimiento descontrolado y favorecer modelos más compactos sin prohibir opciones mayores.
La regulación de dimensiones representa una intervención directa sobre un fenómeno que hasta ahora ha operado sin restricciones explícitas, equilibrando libertad de diseño con necesidades colectivas de espacio y seguridad.
