La ATP y la WTA son las dos grandes organizaciones del tenis profesional, pero administran circuitos distintos: la primera corresponde al circuito masculino y la segunda al femenino. Ambas ordenan torneos, reparten puntos para sus rankings y estructuran la temporada, aunque con calendarios y competencias propias.
En el caso de la ATP, su circuito incluye los ATP 250, ATP 500 y ATP Masters 1000, además de las ATP Finals, que reúnen a los mejores jugadores del año. Los resultados en esos torneos suman puntos para el ranking ATP y determinan la posición de cada tenista en la clasificación.

La WTA cumple una función equivalente en el tenis femenino con torneos WTA 250, WTA 500 y WTA 1000, además de las WTA Finals. También aquí los puntos obtenidos en cada competencia definen el ranking WTA y la ubicación de las jugadoras en el circuito.
Los Grand Slams no pertenecen ni a la ATP ni a la WTA. El Abierto de Australia, Roland Garros, Wimbledon y el US Open son organizados por las federaciones correspondientes, aunque sus torneos forman parte central de la temporada para hombres y mujeres y otorgan puntos para ambos rankings.
La diferencia entre el ranking ATP y el ranking WTA está en que cada uno clasifica por separado a jugadores y jugadoras según sus resultados en un periodo determinado. Esa posición incide en aspectos como la condición de cabeza de serie y el acceso directo a determinados torneos.
También varía el formato de los partidos. En el circuito masculino, la mayoría de los encuentros se juega al mejor de tres sets, salvo algunos Grand Slams, donde los individuales masculinos se disputan al mejor de cinco. En el circuito femenino, los partidos individuales se juegan normalmente al mejor de tres sets.
