La calidad del aire en Andacollo es buena este 4 de septiembre de 2026, de acuerdo con los registros disponibles para la comuna. La medición de material particulado respirable PM10 alcanzó los 37 μg/m³N y el Índice de Calidad del Aire referido a Partículas (ICAP) se situó en 28, dentro del rango considerado saludable.
Con estos valores, la contaminación atmosférica no representa hoy un riesgo significativo para la población general. Las condiciones permiten realizar actividades al aire libre sin restricciones sanitarias asociadas a la calidad del aire, aunque la recomendación sigue siendo revisar periódicamente los reportes oficiales, porque los niveles pueden variar según el viento, la estabilidad atmosférica, el tránsito y las emisiones locales.

Qué significa un ICAP de 28 para los habitantes
El ICAP se utiliza para clasificar la calidad del aire según la concentración de partículas, especialmente de PM10. La normativa chilena establece cinco niveles: buena, entre 0 y 99; regular, entre 100 y 199; alerta, entre 200 y 299; preemergencia, entre 300 y 499; y emergencia, desde 500 puntos.
El resultado de Andacollo se encuentra ampliamente por debajo del umbral de calidad regular. Esto no significa que el aire esté completamente libre de contaminantes, sino que la concentración registrada se mantiene en un nivel bajo y compatible con la protección de la salud pública en las condiciones observadas durante la jornada.
Las PM10 son partículas inhalables de menos de 10 micrómetros de diámetro y pueden originarse en fuentes móviles y estacionarias. Entre ellas figuran los procesos de combustión, el transporte, determinadas actividades industriales, la fundición, la fabricación de pinturas y cerámicas y las plantas de generación de energía. Por su tamaño, pueden ingresar al sistema respiratorio y afectar con mayor intensidad a personas con enfermedades crónicas, niños, adultos mayores y embarazadas cuando las concentraciones aumentan.
Un dato favorable dentro de un mapa ambiental desigual
La medición positiva de Andacollo debe interpretarse dentro de un panorama nacional más amplio. Un análisis publicado en 2025 por la revista Atmosphere, elaborado con participación de la Universidad de Chile, el Centro de Ciencia del Clima y la Resiliencia (CR2), el Ministerio del Medio Ambiente y la Universidad del Desarrollo, identificó una mejora notoria de la calidad del aire en Chile durante las últimas dos décadas.
La reducción de contaminantes como el PM2.5 muestra que las políticas de control, el monitoreo y la modernización de algunas fuentes han producido resultados. Sin embargo, el promedio nacional puede ocultar diferencias importantes entre territorios. El sur continúa enfrentando episodios asociados al uso intensivo de leña húmeda, mientras que varias zonas industriales del norte y del centro siguen expuestas a contaminaciones puntuales de alta intensidad.
En las ciudades del sur, la leña húmeda permanece como una fuente principal de emisiones. Kevin Basoa, investigador del CR2, ha advertido que la regulación de este combustible todavía no se aplica plenamente y que su uso forma parte de la identidad y de las prácticas cotidianas de numerosas comunidades. El problema, por tanto, no se resuelve únicamente con prohibiciones: también requiere acceso a combustibles más limpios, calefactores eficientes y alternativas económicamente viables.
La geografía también condiciona la contaminación
Las diferencias territoriales no dependen solo de la cantidad de emisiones. La geografía y la estabilidad atmosférica asociada al océano Pacífico pueden dificultar la dispersión de contaminantes, haciendo que ciertas localidades acumulen partículas durante períodos prolongados. En las llamadas zonas de sacrificio del norte y centro del país, los niveles generales de dióxido de azufre han disminuido, pero todavía se producen episodios agudos, especialmente en áreas como Coronel y Talcahuano.
Este contraste ayuda a comprender la relevancia del registro de Andacollo: una jornada con ICAP bajo no elimina los riesgos estructurales ni garantiza que todas las temporadas presenten el mismo comportamiento. La calidad del aire es un fenómeno dinámico, y una evaluación responsable debe combinar la medición diaria con la vigilancia de tendencias, fuentes emisoras y condiciones meteorológicas.
Las restricciones deben leerse según el territorio
La información asociada al estado “bueno” incluye medidas permanentes y estacionales aplicables principalmente a la Región Metropolitana, como la prohibición de ciertos calefactores a leña en Santiago, San Bernardo y Puente Alto, restricciones vehiculares dentro y fuera del anillo Américo Vespucio y la prohibición de quemas agrícolas entre el 15 de marzo y el 30 de septiembre. Estas disposiciones no deben trasladarse automáticamente a Andacollo: su aplicación depende de la normativa vigente y de las autoridades competentes en cada región.
Más allá de las restricciones específicas, las recomendaciones preventivas conservan utilidad. Se aconseja no quemar hojas ni basura, mantener los vehículos con la revisión de gases al día y realizar mantenimiento periódico a los calefactores. En caso de utilizar leña, debe estar seca, con una humedad inferior al 25 por ciento, ser adquirida a comerciantes establecidos y quemarse trozada, nunca en troncos enteros.
También es importante mantener completamente abierto el tiraje durante los primeros minutos de encendido y después de cada recarga, observar la salida de humo y evitar la acumulación de hollín y creosota. La disminución de emisiones no depende únicamente del nivel registrado en una estación de monitoreo: también se construye mediante decisiones domésticas, controles efectivos y políticas adaptadas a las particularidades de cada comunidad.
