Alejandro Fernández congregó a 270 mil personas el 25 de junio en la Glorieta de La Minerva de Guadalajara para ofrecer lo que ya se considera la serenata más grande del mundo. El evento, que forma parte de la gira “De Rey a Rey”, reforzó su posición como uno de los artistas que mejor conecta tradición y masividad en la música mexicana actual.

El repertorio combinó éxitos consolidados como “Hermoso cariño” y “Estos celos” con el estreno de “Mi México Lindo”, tema vinculado al álbum oficial del Mundial 2026. Esta selección no fue casual: Fernández ha convertido cada presentación reciente en un puente entre su legado familiar y los grandes eventos nacionales, estrategia que explica la respuesta masiva del público.
Invitados y dinastía en escena
La participación de Alfredo Olivas y Julión Álvarez, junto con sus hijos Camila y Alex Fernández, añadió capas de continuidad generacional. Cada dueto generó picos de euforia que fueron más allá del entretenimiento: demostraron cómo la familia Fernández sigue siendo un referente vivo de la música regional mexicana en un momento en que el género busca renovar su relevancia global.
El concierto superó las dos horas sin perder intensidad y cerró con un mensaje emotivo del artista. Más allá del récord de asistencia, el evento confirma que Fernández mantiene una capacidad de convocatoria comparable a la de su padre, al tiempo que actualiza el repertorio con contenido ligado a la agenda cultural del país.
