Un juez de Oaxaca condenó a E.V.R. a 55 años y seis meses de prisión por abuso sexual agravado y violación agravada contra dos hermanas menores en Zimatlán de Álvarez. Los ataques, cometidos entre 2020 y 2022 dentro del núcleo familiar, incluyeron agresiones reiteradas en una vivienda del Barrio de San Juan y en un establecimiento del Barrio de San Lorenzo.

Una de las víctimas tenía seis años cuando sufrió el primer abuso en 2021; la segunda, una adolescente, fue agredida mientras dormía en 2020. Las pruebas acreditaron que ambas padecen trastornos de adaptación con ansiedad, estados depresivos y angustia persistente. La sentencia incluye además una multa económica y refleja el impacto duradero de estos delitos.
Justicia y límites de la protección familiar
Aunque la resolución representa un avance en el acceso a la justicia para las víctimas, también expone la dificultad de detectar abusos que ocurren en el hogar. El entorno familiar suele prolongar el silencio por dependencia económica, miedo o amenazas, lo que retrasa la intervención de las autoridades. El caso evidencia que las condenas penales, aunque necesarias, no sustituyen mecanismos eficaces de detección temprana ni atención psicológica especializada que las menores requieren durante años.
