Según una encuesta de OCC entre 2.920 profesionistas, ocho de cada diez egresados en México acceden al mercado laboral con algún tipo de experiencia previa. Este dato revela que la transición del aula al empleo ya no ocurre únicamente tras la graduación: el 41% acumuló experiencia directamente relacionada con su carrera mientras estudiaba, mientras que otro 26% completó solo servicio social o prácticas profesionales.

El sondeo expone también una brecha persistente entre la formación universitaria y las demandas reales del mercado. Solo el 15% de los encuestados considera que su plan de estudios respondió plenamente a las necesidades laborales; el 38% reportó la falta de habilidades clave y el 14% señaló que parte de los conocimientos adquiridos ya eran obsoletos al egresar. Estos porcentajes evidencian que las universidades mexicanas deben acelerar la actualización curricular y fortalecer los vínculos con el sector productivo.
Implicaciones para el sistema educativo
La tendencia a combinar estudios y trabajo temprano modifica el perfil del nuevo profesional: ya no basta con un título, sino que se valora la capacidad de aplicar conocimientos en contextos reales. Las empresas, por su parte, enfrentan candidatos con experiencia heterogénea, lo que exige procesos de selección más precisos y programas de inducción adaptados. El 33% de los encuestados que detectó áreas de mejora sugiere que una mayor integración de proyectos prácticos durante la carrera podría reducir la brecha de competencias observada.
