El portavoz de Vox en el Parlamento de Andalucía, Manuel Gavira, aseguró este viernes que las conversaciones con el Partido Popular para formar gobierno en la comunidad presentan una “voluntad positiva” y negó que se trate de un mero trámite sin contenido real. Durante una comparecencia en El Rocío, Huelva, Gavira subrayó que su formación está trabajando de forma concreta para alcanzar un pacto que beneficie a todos los andaluces y que incluya medidas ya defendidas por Vox desde el inicio de la campaña electoral.
Contexto tras las elecciones autonómicas
Las negociaciones se producen después de los comicios autonómicos en los que el PP obtuvo mayoría suficiente para gobernar pero optó por explorar un acuerdo con Vox, tal como ha ocurrido en otras comunidades. Gavira recordó que su partido se puso a disposición del PP desde el día siguiente a las votaciones con el fin de configurar un ejecutivo sólido. Sin embargo, criticó que los populares esperaran doce días para iniciar los contactos formales, lo que ahora genera cierta urgencia en torno a la aprobación de los presupuestos autonómicos.

El portavoz voxista insistió en que el diálogo se desarrolla con discreción absoluta y con reuniones casi diarias. El objetivo declarado es cerrar un acuerdo antes del lunes o martes próximos, o como muy tarde antes de la repetición de la votación de investidura prevista para el jueves de la semana siguiente. Esta hoja de ruta refleja la experiencia acumulada por el gobierno de Juanma Moreno durante sus ocho años al frente de la Junta.
Ejes programáticos sobre la mesa
Según Gavira, el contenido del posible pacto gira en torno a cuatro grandes líneas que Vox ha defendido de manera reiterada: la protección del sector agrario, una reducción de la presión fiscal, la prioridad nacional en el acceso a las ayudas sociales y a la vivienda pública, y el posicionamiento de Andalucía como contrapeso frente al Ejecutivo central de Pedro Sánchez. Estas demandas coinciden con los acuerdos ya firmados por Vox en otras regiones como Extremadura, Aragón, Castilla y León y la Comunidad Valenciana.
El representante de Vox evitó entrar en detalles concretos de las conversaciones para respetar el pacto de confidencialidad alcanzado con el PP. No obstante, aclaró que las reuniones no se limitan a declaraciones de intenciones sino que incluyen la definición de plazos de ejecución para cada una de las medidas acordadas. Esta metodología, afirmó, busca evitar que el pacto quede en papel mojado una vez constituido el nuevo gobierno.
Reacciones y plazos presupuestarios
Gavira reprochó al PP la prisa actual por cerrar los presupuestos cuando el calendario habitual de elaboración de cuentas autonómicas ya era conocido desde hace meses. En su opinión, el sentido común habría aconsejado iniciar las conversaciones inmediatamente después de las elecciones para evitar la acumulación de urgencias. Pese a esta crítica, el portavoz reiteró que la disposición al trabajo por parte de ambas formaciones sigue siendo constructiva.
El acuerdo que se negocia en Andalucía se inscribe en una estrategia más amplia de Vox para consolidar su influencia en gobiernos autonómicos donde el PP necesita apoyos. Las comunidades mencionadas por Gavira han servido de referencia: en ellas, los pactos han permitido introducir modificaciones fiscales y políticas de vivienda que Vox considera prioritarias. El caso andaluz, por su peso demográfico y económico, adquiere especial relevancia dentro de esa estrategia.
El desarrollo de las negociaciones se produce en un contexto de relativa estabilidad institucional en Andalucía, donde el PP ha gobernado sin interrupciones desde 2019. La incorporación de Vox al Ejecutivo podría modificar el equilibrio interno de la coalición de gobierno y obligaría a articular mecanismos de coordinación entre ambas formaciones en el Parlamento. Hasta el momento, ninguna de las partes ha facilitado información sobre posibles carteras o cuotas de poder.
La discreción acordada dificulta conocer el grado de avance real de las conversaciones. Gavira se limitó a asegurar que el trabajo continúa con “buen ánimo” y que su formación mantiene la mano tendida. El plazo que se ha marcado —antes del próximo jueves— coincide con la fecha límite para evitar una repetición de la sesión de investidura, un escenario que ambas formaciones prefieren evitar por los costes políticos que implicaría.
