El presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, exigió este lunes al Gobierno central que fije una fecha concreta para restablecer la normalidad en la ciudad autónoma y afrontar el retorno de los migrantes que entraron masivamente a finales de julio y todavía permanecen allí. Durante un desayuno informativo del Partido Popular, sostuvo que la situación ha alcanzado un límite crítico para la seguridad, la convivencia y el empleo.
Acusaciones y presión política
Vivas afirmó que está “convencido” de que Marruecos está detrás de la llegada masiva, basándose, según dijo, en indicios y en imágenes de agentes marroquíes conduciendo a personas hacia la frontera. Comparó los hechos con la crisis de mayo de 2021 y acusó al país vecino de mantener una estrategia destinada a “asfixiar” a Ceuta y Melilla. No obstante, sus afirmaciones fueron presentadas como una valoración política y no estuvieron acompañadas en el acto por nuevas pruebas públicas que permitan verificar esa responsabilidad.

El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, respaldó la denuncia y habló de un supuesto plan que habría comenzado con una “invasión”, seguido de la resignación y culminado en concesiones a Marruecos. Vivas responsabilizó al Ejecutivo de Pedro Sánchez de indolencia y de no atender las advertencias previas de los servicios de inteligencia. Según su versión, el Estado dispone de medios legales suficientes para organizar en poco tiempo la salida hacia Marruecos de quienes entraron de forma irregular, por lo que el obstáculo sería exclusivamente la voluntad política.
El presidente ceutí vinculó la gestión de la crisis con la legitimidad del Gobierno y reclamó elecciones generales si no se protege la integridad territorial y la soberanía nacional. También advirtió de que una respuesta incompleta podría favorecer nuevas entradas masivas, incluso de una magnitud muy superior. La dirección popular y varios presidentes autonómicos expresaron su apoyo a Ceuta, pero el debate queda ahora condicionado por dos cuestiones: la capacidad real del Gobierno para ejecutar los retornos y el riesgo de que las acusaciones contra Marruecos eleven aún más la tensión bilateral.
