Viña del Mar presenta este 31 de agosto de 2026 una calidad del aire clasificada como buena, según los registros disponibles de material particulado. La concentración de MP2,5 alcanza los 6 microgramos por metro cúbico y la de MP10 llega a 17 microgramos por metro cúbico, con índices de calidad del aire de 12 y 13, respectivamente.

Los valores se ubican ampliamente dentro de la categoría “buena” del Índice de Calidad del Aire referido a Partículas (ICAP), que abarca desde 0 hasta 99 puntos. Bajo esta condición no se contemplan restricciones específicas para la actividad física y la población puede desarrollar sus actividades al aire libre sin inconvenientes asociados a la inhalación de contaminantes.
El ICAP se rige por el Decreto Supremo N.º 59 de 1998, que establece la norma primaria de calidad para el material particulado respirable MP10. La escala considera nivel regular entre 100 y 199; alerta entre 200 y 299; preemergencia entre 300 y 499; y emergencia desde 500 puntos.
Los contaminantes medidos
El MP2,5 corresponde a partículas finas que pueden penetrar con mayor profundidad en el sistema respiratorio. El MP10, en tanto, agrupa partículas inhalables de menos de 10 micrómetros y de tamaño superior a 2,5 micrómetros. Estas pueden originarse en fuentes móviles y estacionarias, además de procesos naturales, combustión vehicular, actividades industriales y quema no controlada.
La información disponible no incluye registros de todos los agentes contaminantes, por lo que la condición puede cambiar conforme varíen las condiciones ambientales. La dispersión de contaminantes depende, entre otros factores, de la geografía local y de la estabilidad atmosférica.
En Chile, la calidad del aire ha mostrado una mejora durante las últimas dos décadas, aunque persisten brechas territoriales. Un análisis publicado en 2025 en la revista Atmosphere, elaborado por la Universidad de Chile, el Centro de Ciencia del Clima y la Resiliencia (CR2), el Ministerio del Medio Ambiente y la Universidad del Desarrollo, identificó problemas persistentes en el sur del país y en zonas industriales del norte y centro.
En las ciudades del sur, el uso intensivo de leña húmeda sigue siendo una de las principales fuentes de contaminación atmosférica. Kevin Basoa, del CR2, señaló que la regulación de este combustible aún no se implementa plenamente en la región y que su uso forma parte de la identidad de numerosas comunidades.
Las recomendaciones generales para episodios de preemergencia o emergencia incluyen priorizar el transporte público o compartir automóvil, mantener al día la revisión de gases de los vehículos, evitar fumar en espacios cerrados y no quemar hojas ni basura. Para los calefactores a leña, se recomienda utilizar leña seca, con menos de 25% de humedad, y mantener una adecuada ventilación y el tiraje abierto durante el encendido o la recarga.
