Los datos de Circana confirman que mayo fue el peor mes para PlayStation en Estados Unidos desde 2000. Tras el aumento de precios aplicado por Sony en abril, el gasto en hardware cayó 43 % interanual y las unidades vendidas se desplomaron 58 %. El volumen de consolas vendidas alcanzó su mínimo histórico para un mes de mayo.

Xbox también registró su mayo más débil en unidades vendidas, aunque el gasto subió 7 % por el efecto de precios más altos aplicados desde octubre. El precio promedio de una consola en el mercado estadounidense llegó a 502 dólares, un 14 % más que hace un año.
El factor RAMpocalypse
La causa principal es la escasez de memoria DRAM y NAND provocada por la reasignación de capacidad productiva hacia servidores de inteligencia artificial. Esta presión ha invertido la tendencia histórica: en lugar de bajar, los precios de las consolas suben. Sony elevó el PS5 estándar a 649,99 dólares y Microsoft anunció un nuevo incremento para agosto.
Perspectivas
Tanto Sony como Microsoft atribuyen el ajuste a “presiones económicas globales” y al encarecimiento de componentes. Microsoft advierte que los costos de almacenamiento podrían duplicarse nuevamente hacia finales de 2027. Las consolas, que suelen venderse sin margen, enfrentan ahora un escenario donde el aumento de precios erosiona directamente la demanda del consumidor.
