Los dos terremotos de magnitud 7.2 y 7.5 han dejado en Venezuela un saldo preliminar de 235 muertos, 900 heridos y al menos 200 personas atrapadas. La magnitud de la destrucción ha superado la capacidad de respuesta local, obligando a una movilización internacional sin precedentes.
Más de diez países han enviado recursos. México despachó dos aeronaves con 261 efectivos, 18 binomios caninos y 7.1 toneladas de equipo médico y de rescate. Estados Unidos aportó 150 millones de dólares, mientras Suiza envió 18 toneladas de material. España y Portugal desplegaron equipos especializados; Chile llegó ayer. El Vaticano contribuyó con 114 mil dólares.

Limitaciones logísticas y respuesta mexicana
El aeropuerto Simón Bolívar permanece cerrado, lo que retrasa la llegada de más ayuda. En La Guaira, prácticamente ningún edificio quedó intacto y los equipos locales resultan insuficientes. México evaluará reforzar su contingente una vez que se coordine con las autoridades venezolanas, demostrando capacidad de respuesta rápida ante desastres sísmicos.
La experiencia acumulada por países como México y Chile en terremotos resulta clave para acelerar rescates antes de que las cifras de víctimas aumenten. Miles de voluntarios venezolanos participan en la remoción de escombros, mientras se restablecen servicios básicos y se suspende el gas por seguridad.
