Universidad del Rosario abre debate sobre programas flexibles, formación técnica e inteligencia artificial

Fecha:

Compartir publicación:

La llegada de Stéphanie Lavaux a la rectoría de la Universidad del Rosario para el período 2026-2031 abre una discusión sobre el modelo académico de una de las instituciones privadas más tradicionales de Colombia. La académica francesa, con 26 años de experiencia en educación superior en el país, ha planteado una transformación que incluye programas más flexibles, posibles carreras de menor duración, microcertificaciones, formación técnica y tecnológica, y nuevos usos de la inteligencia artificial en el aprendizaje.

Lavaux asumirá formalmente sus funciones a finales de octubre, aunque durante las próximas semanas concentrará su agenda en el empalme y en la revisión del estado institucional. Sus primeras declaraciones, dadas a El Tiempo, no constituyen aún decisiones aprobadas por los órganos universitarios, pero sí delinean las prioridades que pretende llevar a la discusión interna. El eje central es una “revolución curricular” que no se limitaría a ajustar asignaturas, sino que buscaría cambiar la relación entre universidad, estudiantes y entorno social.

Una reforma centrada en experiencias y competencias

La propuesta de Lavaux parte de que los currículos deben responder con mayor rapidez a las transformaciones productivas, tecnológicas y sociales. Su planteamiento contempla crear programas en alianza con sectores empresariales, comunitarios, culturales y sociales, una fórmula que buscaría acercar la oferta académica a problemas concretos del país y a necesidades emergentes del mercado laboral.

El cambio también abarcaría las metodologías de enseñanza. La rectora entrante ha dicho que la formación no debe permanecer circunscrita al salón de clase y que Colombia puede convertirse en un laboratorio de aprendizaje. Bajo esa lógica, los estudiantes tendrían una participación más temprana en proyectos reales, prácticas inmersivas y experiencias interdisciplinarias. Como ejemplo, mencionó que quienes cursen Administración de Empresas podrían crear una compañía desde el inicio de la carrera, de manera que los contenidos teóricos se contrasten de forma continua con decisiones y desafíos del mundo empresarial.

Ese enfoque supone un ajuste relevante para una universidad: la calidad ya no se mediría exclusivamente por la extensión del plan de estudios o por el volumen de contenidos impartidos, sino por la capacidad de demostrar que el estudiante desarrolló competencias verificables. El reto será establecer mecanismos sólidos de evaluación, acompañamiento docente y relación con aliados externos para que la experiencia práctica no quede reducida a una actividad complementaria ni genere brechas entre programas o estudiantes con distintas posibilidades de acceso.

El debate sobre la duración de las carreras

Las carreras más cortas son uno de los asuntos que Lavaux propone considerar, aunque ha precisado que la discusión no puede limitarse a reducir años de estudio. A su juicio, la pregunta central es cuál es el valor agregado que la universidad entrega durante un período determinado y cómo ese valor es reconocido por la sociedad, las empresas y las comunidades profesionales.

La idea abre una posibilidad de trayectorias académicas diferenciadas: algunos estudiantes podrían requerir procesos breves para actualizar habilidades específicas, mientras otros necesitarían programas extensos para alcanzar competencias profesionales, investigativas o regulatorias más complejas. La viabilidad de ese modelo dependerá de que las certificaciones tengan reconocimiento real y de que la flexibilización no afecte la profundidad académica requerida en profesiones donde existen responsabilidades éticas, legales o técnicas de alto impacto.

En Colombia, el debate coincide con una presión creciente sobre las universidades para ofrecer alternativas compatibles con los cambios del empleo, el costo de la educación y la necesidad de actualización permanente. Sin embargo, la reducción de la duración de un programa exige revisar estándares de calidad, resultados de aprendizaje y requisitos normativos. En consecuencia, cualquier modificación requeriría procesos institucionales y, según el tipo de oferta, trámites ante las autoridades educativas.

Programas técnicos y una universidad para distintas etapas de vida

Lavaux también ha puesto sobre la mesa la posibilidad de que la Universidad del Rosario incursione en programas técnicos y tecnológicos. Frente a esa opción, señaló que será incluida en la agenda y que la decisión deberá construirse colectivamente. La iniciativa representaría una ampliación significativa del perfil tradicional de la institución, históricamente asociada con programas profesionales, posgrados e investigación.

La rectora ha denominado “multiversidad” a una institución capaz de atender a personas de distintas edades, con trayectorias educativas y necesidades laborales diversas. En esa visión, técnicos, tecnólogos, profesionales y personas que buscan formación corta podrían acceder a modalidades diferentes sin que la universidad abandone su apuesta por el conocimiento avanzado. El desafío será articular esos niveles de formación con la identidad institucional, asegurar recursos docentes y de infraestructura, y evitar que la expansión de la oferta se traduzca en una fragmentación académica.

La formación apilable y las microcertificaciones son otra pieza de ese modelo. El esquema permitiría que una persona acumule certificaciones a lo largo del tiempo y obtenga reconocimiento por aprendizajes previos. La apuesta se conecta con el concepto de aprendizaje a lo largo de la vida, según el cual la relación con la universidad no termina al recibir un título de pregrado o posgrado. Para funcionar, el sistema necesitaría criterios transparentes de homologación y equivalencia, además de certificaciones comprensibles para empleadores y para otras instituciones educativas.

La inteligencia artificial obliga a revisar la evaluación

La inteligencia artificial figura como un componente transversal de la transformación planteada. Lavaux considera que las universidades deben incorporar estas herramientas de forma responsable, ética y creativa. Su planteamiento no es usar la tecnología únicamente para entregar respuestas o resolver tareas, sino diseñar un modelo de inteligencia artificial orientado a desafiar intelectualmente a los estudiantes y a fortalecer sus procesos de razonamiento.

La discusión tiene consecuencias directas sobre los currículos y las formas de evaluación. Si las herramientas generativas pueden producir textos, resolver ejercicios o sintetizar información en segundos, las pruebas tradicionales basadas en repetir contenidos o entregar productos fácilmente automatizables pierden parte de su capacidad para medir aprendizaje. La alternativa planteada apunta a evaluaciones que privilegien análisis, argumentación, aplicación de conocimiento, trabajo situado y defensa de decisiones.

Además del aula, la inteligencia artificial podría emplearse en investigación, procesos administrativos, gestión interna y estrategias para prevenir la deserción estudiantil. Esas aplicaciones pueden ampliar la capacidad de atención y análisis de datos, pero también exigen reglas sobre privacidad, sesgos, transparencia y supervisión humana. La discusión será especialmente relevante en una universidad que busca utilizar tecnología sin trasladar a los sistemas automatizados decisiones que deben conservar criterio académico y responsabilidad institucional.

Innovación, ciencia e impacto social como horizonte

Durante su gestión, Lavaux aspira a que la Universidad del Rosario sea identificada por su capacidad de innovación en Colombia, América Latina y el ámbito internacional. Entre las iniciativas mencionadas está una nueva expedición botánica para el siglo XXI, concebida como una alianza con distintos actores. La referencia remite a la tradición científica del país, pero también plantea la posibilidad de conectar investigación, biodiversidad, sostenibilidad y participación social bajo preguntas contemporáneas.

La rectora entrante ha señalado igualmente que buscará fortalecer la capacidad científica de la institución al servicio del impacto social. El alcance de esa promesa dependerá de cómo se traduzcan las propuestas en decisiones presupuestales, reformas curriculares, acuerdos con sectores externos y mecanismos de seguimiento. Por ahora, el anuncio marca una orientación: la Universidad del Rosario se prepara para debatir un modelo que combine formación profesional, flexibilidad educativa, tecnología y una mayor presencia de la experiencia práctica en la vida universitaria.

Artículos relacionados

El verano más cálido de la historia reciente deja a España con una reserva de agua muy desigual

España ha cerrado el verano meteorológico de 2026 con temperaturas y niveles de precipitación excepcionales

La revisión de la licencia del Algarrobico abre un nuevo frente judicial contra el alcalde de Carboneras

La asociación para la defensa y conservación del patrimonio cultural, histórico, territorial y medioambiental de Carboner

El hallazgo de coca en Tela amplía el desafío antidrogas de Honduras más allá de Colón y Olancho

La localización de aproximadamente 70.000 arbustos de presunta hoja de coca en la aldea Pajuiles, municip

La peste porcina africana convierte a Japón y México en una factura de 350 millones para el cerdo español

La peste porcina africana ha dejado de ser únicamente una emergencia sanitaria para convertirse en un problema comercial de primer or