Investigadores de la Facultad de Medicina de la UNAM demostraron que dormir con luz tenue y ruido altera los circuitos cerebrales que regulan el apetito. Este hallazgo explica parte del alto índice de obesidad en México, donde es común “arrullarse con la televisión” o usar el celular antes de dormir.

El estudio evaluó cómo la exposición continua a estos estímulos, combinada con dietas altas en grasa, modifica la plasticidad cerebral en modelos de laboratorio. Las alteraciones circadianas afectan directamente los circuitos subcorticales, responsables de filtrar información sensorial, regular emociones y mantener funciones vitales como el sueño.
Impacto en jóvenes
Los efectos se observan sobre todo en adolescentes. Además de la televisión, el uso de celulares y ruidos de fondo antes de dormir agrava el problema. Actualmente, el 41 % de los jóvenes mexicanos entre 12 y 19 años presenta sobrepeso u obesidad. El mecanismo es neurológico: la falta de oscuridad y silencio total interrumpe procesos metabólicos nocturnos que deberían protegerse.
Medidas recomendadas
Los investigadores subrayan que los daños no son irreversibles. Una higiene de sueño estricta —habitación completamente oscura y silenciosa— permite restaurar el equilibrio metabólico y neurológico. Combatir estos factores ambientales invisibles resulta tan relevante como controlar la ingesta calórica para revertir la tendencia.
