Un estudio preliminar vincula el uso prolongado de melatonina con un mayor riesgo de insuficiencia cardíaca

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Las personas con insomnio crónico que utilizaron melatonina durante al menos un año presentaron una mayor frecuencia de insuficiencia cardíaca en los cinco años posteriores que aquellas con un diagnóstico similar que no recurrieron al suplemento, según una investigación preliminar presentada en las Sesiones Científicas de la Asociación Estadounidense del Corazón. El análisis no demuestra que la melatonina provoque directamente el problema cardíaco, pero plantea dudas sobre la seguridad de su consumo prolongado y sobre la necesidad de evaluar con mayor precisión sus efectos a largo plazo.

El estudio fue dirigido por Ekenedilichukwu Nnadi, quien advirtió que los suplementos de melatonina podrían no ser tan inofensivos como suele suponerse. La melatonina es una hormona producida por el organismo que participa en la regulación del ciclo sueño-vigilia. También se comercializa como suplemento para facilitar el descanso, especialmente entre personas con dificultades para conciliar el sueño o con alteraciones de los horarios de descanso.

Una diferencia observada durante cinco años

Para realizar el análisis, los investigadores examinaron los registros de 130.828 adultos diagnosticados con insomnio. La edad media de los participantes era de 55,7 años y el 61,4 % eran mujeres. El grupo fue dividido entre quienes habían utilizado melatonina durante 12 meses o más y quienes no tenían antecedentes de consumo del suplemento.

Con el objetivo de reducir posibles distorsiones, se excluyó a las personas que ya contaban con un diagnóstico de insuficiencia cardíaca o que habían recibido recetas de otros tipos de somníferos. De esta manera, los investigadores intentaron comparar a pacientes con insomnio que no partían de una insuficiencia cardíaca conocida ni de un tratamiento farmacológico alternativo para dormir.

Durante el período de seguimiento, la insuficiencia cardíaca se registró en el 4,6 % de las personas que habían utilizado melatonina durante al menos 12 meses, frente al 2,7 % del grupo de comparación. En términos relativos, el primer grupo tuvo aproximadamente un 90 % más de probabilidades de desarrollar la enfermedad en los cinco años siguientes.

La insuficiencia cardíaca se produce cuando el corazón no logra bombear la sangre suficiente para cubrir las necesidades del organismo. Puede manifestarse mediante falta de aire, cansancio persistente, hinchazón en las piernas o una menor tolerancia al esfuerzo. No implica necesariamente que el corazón haya dejado de funcionar, pero sí requiere valoración médica y seguimiento, debido a que puede empeorar con el tiempo.

El resultado se mantuvo al exigir un uso más prolongado

Los autores realizaron después un segundo análisis para comprobar con mayor rigor que el antecedente registrado correspondía a un uso sostenido de melatonina. En esta fase solo incluyeron a las personas que habían recibido al menos dos recetas del suplemento con un intervalo mínimo de 90 días.

La asociación no desapareció. Entre quienes cumplían ese criterio, el riesgo de insuficiencia cardíaca fue un 82 % mayor que en el grupo que no había utilizado melatonina. Además, las hospitalizaciones por insuficiencia cardíaca fueron considerablemente más frecuentes entre los participantes con antecedentes de uso prolongado: alcanzaron el 19,0 %, frente al 6,6 % observado en el grupo de comparación.

El análisis también encontró una diferencia en la mortalidad por cualquier causa. En los cinco años posteriores, falleció el 7,8 % de las personas que habían utilizado melatonina durante un período prolongado, en comparación con el 4,3 % de quienes no la consumían. Esta diferencia se asoció con un riesgo casi dos veces mayor de muerte, aunque el dato, por sí solo, tampoco permite atribuir el desenlace al suplemento.

Una señal que todavía no prueba causalidad

La principal limitación del trabajo es que se trata de un estudio observacional y preliminar. Los investigadores identificaron una asociación entre el uso prolongado de melatonina y determinados resultados cardíacos, pero no asignaron el suplemento de manera controlada ni pudieron demostrar que la exposición fuera la causa de la enfermedad.

Las personas que toman melatonina durante largos períodos podrían diferir del resto de los pacientes en aspectos que también influyen en la salud cardiovascular. La gravedad del insomnio, la edad, la obesidad, la hipertensión, la diabetes, la apnea del sueño, la depresión, el nivel de actividad física o el acceso a la atención sanitaria son algunos de los factores que podrían intervenir. Aunque los análisis estadísticos intenten ajustar parte de estas variables, no siempre es posible eliminar por completo el efecto de las condiciones asociadas.

También es relevante que el estudio se apoyara en registros de uso o prescripción. Disponer del suplemento no garantiza que se haya tomado de forma constante, ni permite conocer con precisión las dosis, las marcas, la duración real de cada tratamiento o la combinación con otros productos. Estas cuestiones deberán abordarse en investigaciones futuras antes de modificar las recomendaciones clínicas.

La consulta médica sigue siendo clave

Los resultados no justifican que las personas suspendan por su cuenta la melatonina ni permiten afirmar que el suplemento sea peligroso para todos los usuarios. Sí refuerzan, en cambio, la conveniencia de revisar la necesidad de mantener un consumo prolongado, especialmente cuando el insomnio persiste durante meses o se acompaña de síntomas como ronquidos intensos, pausas respiratorias, somnolencia diurna, palpitaciones o falta de aire.

Para los especialistas, el insomnio crónico puede ser una señal de otros problemas de salud y no únicamente una alteración que deba tratarse con suplementos. La evaluación médica puede ayudar a identificar causas subyacentes y a considerar intervenciones con respaldo clínico, como la terapia cognitivo-conductual para el insomnio, además de medidas de higiene del sueño adaptadas a cada paciente.

Nnadi señaló que, si estos resultados son confirmados por estudios adicionales, podrían influir en la manera en que los médicos aconsejan a los pacientes sobre los productos utilizados para dormir. Mientras se obtiene evidencia más sólida, la investigación introduce una advertencia concreta: que un suplemento de uso extendido y percibido como de bajo riesgo también debe someterse a una evaluación cuidadosa cuando se utiliza de forma habitual y durante períodos prolongados.

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