El presidente Donald Trump anunció el 30 de agosto que Estados Unidos utilizará petróleo venezolano para reponer su Reserva Estratégica de Petróleo, cuyo inventario cayó a 289.7 millones de barriles al 21 de agosto, el nivel más bajo en 44 años. El anuncio amplía el acuerdo energético alcanzado dos días antes con el gobierno interino de Delcy Rodríguez, aunque todavía no define cuándo comenzarán los envíos ni cuántos barriles serán destinados específicamente a la reserva.
Trump presentó el crudo como un “regalo de Venezuela al pueblo de Estados Unidos” y afirmó que el proceso para volver a llenar la reserva comenzará pronto. Sin embargo, Reuters señaló que no está claro con qué rapidez podrá llegar el petróleo, debido a las inversiones, el mantenimiento y la infraestructura que requiere la industria venezolana. Por esa razón, el anuncio no permite confirmar un beneficio inmediato para los consumidores estadounidenses.

Una reserva en mínimos de cuatro décadas
Los datos de la Administración de Información Energética de Estados Unidos muestran una reducción sostenida del inventario durante agosto. La reserva tenía 311.4 millones de barriles el 17 de julio, 304.8 millones el 31 de julio, 298.7 millones el 7 de agosto, 293.4 millones el 14 de agosto y 289.7 millones una semana después. Su capacidad autorizada de almacenamiento es de 714 millones de barriles.
La Reserva Estratégica funciona como un inventario de emergencia para enfrentar interrupciones considerables del suministro provocadas por guerras, desastres, problemas de infraestructura u otras crisis. Estados Unidos comenzó a almacenar petróleo allí en 1977 y ha recurrido a sus existencias en distintos momentos de tensión en los mercados internacionales. Las reducciones se produjeron tanto durante el gobierno de Joe Biden como durante la administración de Trump.
El acuerdo apunta a elevar la producción venezolana
El pacto energético anunciado por Washington contempla una asociación con empresas privadas mediante la cual, según Trump, Estados Unidos obtuvo control mayoritario sobre más de 65 mil millones de barriles de reservas probadas venezolanas. El gobierno de Caracas sostiene, en cambio, que Venezuela conservará la propiedad y la soberanía sobre sus recursos naturales. Los detalles legales, financieros y operativos del acuerdo todavía no se han hecho públicos por completo.
Rodríguez explicó que el proyecto bilateral tendrá una duración de 25 años y abarcará 17 campos petroleros. La meta inicial es superar una producción de 1.5 millones de barriles diarios dentro de ese proyecto, mientras que Venezuela produce actualmente alrededor de 1.25 millones de barriles diarios, según Reuters. Después se contempla desarrollar otros ocho bloques petroleros.
El efecto sobre la gasolina aún no está definido
El petróleo destinado a la reserva y el aumento de la producción venezolana son procesos relacionados, pero no equivalentes. Una parte del crudo podría enviarse al almacenamiento estratégico, mientras una recuperación más amplia de la producción podría añadir oferta al mercado. Ninguna de las dos posibilidades garantiza por sí sola una reducción inmediata de la gasolina o el diésel.
El precio que pagan los consumidores también depende del valor internacional del crudo, los costos de refinación, el transporte, los inventarios y las condiciones regionales del mercado. La velocidad de recuperación de los campos venezolanos, las empresas participantes, el costo de producir y trasladar el petróleo y las condiciones jurídicas del control anunciado por Trump permanecen pendientes de definición.
