El presidente Donald Trump advirtió este lunes que los aranceles estadounidenses sobre todos los automóviles, camiones y autopartes provenientes de Canadá subirían al 50% a partir del 1 de enero, después de que las negociaciones comerciales entre ambos países fracasaran durante el fin de semana. La amenaza eleva la presión sobre una industria cuya producción está estrechamente integrada entre Estados Unidos, Canadá y México.
El acuerdo se rompe el viernes
La propuesta que estaba sobre la mesa contemplaba reducir del 25% al 15% el arancel base para los automóviles y camiones ligeros canadienses. También planteaba disminuir del 50% al 25% los gravámenes aplicados al aluminio y el acero. Sin embargo, las conversaciones colapsaron el viernes debido a varios puntos de desacuerdo, entre ellos la posibilidad de que el alivio arancelario estadounidense incluyera a los camiones medianos o pesados.
Tras el fracaso, Trump publicó un mensaje en el que exigió a las empresas fabricar en Estados Unidos para evitar los aranceles. “¡Fabriquen en EU y habrá CERO ARANCELES! ¡Canadá ya no será tratado como un estado más!”, escribió. También sostuvo que Canadá se encuentra entre los países más difíciles para negociar y afirmó que Estados Unidos no necesita a su vecino, mientras que Canadá sí depende de la relación bilateral.

Canadá prepara represalias
Canadá impondrá aranceles a ciertos productos estadounidenses a partir del 8 de septiembre, en respuesta a los gravámenes del 50% ordenados por Trump sobre mercancías canadienses valoradas en 20,000 millones de dólares. El primer ministro canadiense, Mark Carney, dijo el sábado que un país está en guerra cuando es atacado y afirmó que Canadá había sido atacado.
La disputa ya ha coincidido con una caída del 22% en las importaciones canadienses de vehículos estadounidenses. Además, varios fabricantes de automóviles han anunciado o analizan planes para reducir la producción de vehículos en Canadá, aunque la información disponible no vincula cada decisión con un calendario específico.
La integración automotriz complica el escenario
Canadá ha sido de manera sistemática uno de los dos principales socios comerciales de Estados Unidos. El año pasado, el intercambio de bienes y servicios entre ambos países sumó 872,300 millones de dólares, un descenso de 4.6%. Canadá envió más de tres cuartas partes de sus mercancías a Estados Unidos e importó casi la mitad de sus productos desde ese país.
Flavio Volpe, presidente de la Asociación de Fabricantes de Autopartes de Canadá, afirmó que una medida contra las piezas canadienses repercutiría directamente en el ensamblaje estadounidense. “Sin esas piezas específicas, el ensamblaje de vehículos en todo el país se detendría”, declaró.
Ejecutivos del sector automotriz consultados por Reuters bajo condición de anonimato expresaron escepticismo ante la amenaza. Señalaron que Trump ya había anunciado anteriormente aranceles elevados que finalmente no se materializaron y consideraron que una medida de esa magnitud probablemente provocaría represalias canadienses.
Los ejecutivos también observaron que el 1 de enero llegaría meses después de las elecciones legislativas de mitad de mandato previstas para noviembre, por lo que interpretan el anuncio como una posible herramienta para reactivar las negociaciones. En enero, Trump había amenazado con retirar la certificación de los aviones ejecutivos Bombardier Global Express e imponer aranceles del 50% a todas las aeronaves fabricadas en Canadá hasta que el regulador canadiense certificara varios aviones de Gulfstream. Ninguna de esas medidas ocurrió, aunque Canadá certificó varios aviones de Gulfstream al mes siguiente.
Con información de Reuters
