El astrofísico mexicano José Eduardo Méndez lidera actualmente el estudio de nebulosas en el Local Volume Mapper del Sloan Digital Sky Survey (SDSS-V), desde donde busca avanzar hacia un análisis de las galaxias “desde dentro”. Su objetivo es medir y comprender el contenido de estos sistemas de adentro hacia afuera, en lugar de inferirlo únicamente mediante modelos construidos a partir de observaciones externas.

El proyecto internacional de sondeo astronómico le permite concentrarse en nebulosas, grandes nubes de gas vinculadas al nacimiento y la muerte de las estrellas. Para Méndez, observar cómo interactúan las estrellas, el gas y el polvo aporta datos sobre la composición química de esas regiones y permite reconstruir parte de la historia evolutiva del universo.
El punto de partida de esta nueva etapa está en un resultado alcanzado en 2023: Méndez resolvió la discrepancia de abundancias en nebulosas, un problema abierto durante ocho décadas. Su trabajo indicó que las variaciones de temperatura en esas nubes de gas habían llevado a subestimar la cantidad de elementos pesados presentes en el cosmos.
Las nebulosas ionizadas han ocupado buena parte de su trayectoria científica porque ofrecen señales directas del ciclo de vida estelar. Algunas estrellas muy calientes emiten radiación que calienta el gas circundante; ese gas produce la luz que después registran los telescopios. A partir de esa emisión, los investigadores pueden estimar su composición química.
Los métodos actuales también permiten retroceder hasta unos tres minutos después del Big Bang, según explicó el investigador. Esa reconstrucción sirve para determinar la fracción de helio primordial formada en los primeros instantes del universo, una de las referencias para estudiar su composición temprana.
Este año, Méndez recibió en España el Premio Princesa de Girona de Investigación. Formado en México, desarrolló parte de su carrera en el Instituto de Astrofísica de Canarias y completó un posdoctorado en la Universidad de Heidelberg, en Alemania. Al referirse a la academia, señaló que las plazas en Europa son escasas y competitivas, con financiación limitada, y que en México la situación es todavía más compleja.
