El programa municipal de limpieza “La Ola” ampliará su personal en Torreón ante el aumento de solicitudes ciudadanas para atender parques, camellones, plazas, vialidades y otras áreas públicas. El alcalde Miguel Ángel Riquelme Solís informó que la incorporación de trabajadores forma parte de una revisión más amplia de la estructura laboral del Ayuntamiento, aunque todavía no existe una cifra definida sobre las nuevas plazas o reasignaciones.
Una demanda que busca atención continua
La decisión responde a peticiones recurrentes de habitantes de distintos fraccionamientos, quienes han solicitado jornadas de limpieza con mayor regularidad en áreas verdes y espacios comunes. De acuerdo con el presidente municipal, el objetivo no es limitar la intervención a operativos ocasionales, sino dejar personal asignado de manera permanente en sectores donde la necesidad se ha vuelto constante.
El planteamiento cambia la lógica de atención: una cuadrilla que acude sólo cuando se acumulan reportes resuelve una urgencia visible, pero no necesariamente evita que el deterioro vuelva a producirse. La permanencia de trabajadores en zonas determinadas puede facilitar tareas preventivas, como retiro de basura, mantenimiento básico de espacios públicos y seguimiento a puntos con reincidencia de residuos.

Recortes en unas áreas, refuerzo en otras
El crecimiento de “La Ola” ocurre mientras el Gobierno Municipal realiza ajustes de personal en diversas dependencias. Riquelme Solís sostuvo que la revisión ha permitido identificar oficinas con trabajadores excedentes o con funciones insuficientemente aprovechadas, al mismo tiempo que revela carencias en servicios operativos con contacto directo con la población.
Esta reestructuración coloca al Ayuntamiento ante un reto de gestión: no basta con mover personal de una dependencia a otra si las nuevas responsabilidades exigen habilidades, herramientas, supervisión y rutas de trabajo distintas. En limpieza urbana, la eficacia depende tanto del número de trabajadores como de la planeación territorial, la disponibilidad de equipo y la capacidad para responder a reportes sin desatender las zonas ya programadas.
Participación vecinal, complemento y límite
El alcalde indicó que algunos vecinos han colaborado con insumos y herramientas para apoyar a las cuadrillas. Esa participación puede ayudar a resolver necesidades inmediatas y muestra interés comunitario por el estado de los espacios compartidos. Sin embargo, no sustituye la obligación municipal de garantizar un servicio regular, con personal capacitado, condiciones laborales definidas y materiales suficientes.
La colaboración ciudadana resulta más útil cuando se integra a una estrategia clara: habitantes que reportan puntos críticos, autoridades que establecen calendarios y cuadrillas que dan seguimiento. Sin coordinación, el apoyo vecinal puede terminar concentrándose en colonias con mayor capacidad de organización, mientras otros sectores mantienen rezagos en mantenimiento urbano.
La cifra pendiente definirá el alcance real
Por ahora, el dato central sigue sin definirse: cuántos trabajadores se sumarán a “La Ola” y bajo qué esquema laboral. El Ayuntamiento analiza las solicitudes de las colonias y las necesidades reportadas por los titulares de cada área. Esa definición será relevante para medir si el anuncio representa una ampliación efectiva de la capacidad operativa o una redistribución interna de recursos ya existentes.
Riquelme Solís adelantó que otras áreas operativas también podrían recibir refuerzos. Entre ellas mencionó la Dirección de Tránsito y Vialidad, que mantiene una convocatoria para incorporar elementos ante la cobertura que demandan eventos masivos, intervenciones viales y vigilancia en planteles educativos. El mensaje de fondo es que la reestructuración municipal busca desplazar recursos hacia servicios donde la demanda ciudadana y la operación cotidiana han hecho más visibles las carencias.
