El municipio de Torreón, Coahuila, puso en marcha el programa “De la Herradura al Motor”, una estrategia que busca sustituir de manera gradual los carromatos utilizados para transportar basura, ramas, muebles y escombro por unidades con motor. La primera etapa comenzó esta semana con la entrega de los primeros vehículos a familias dedicadas durante décadas a los pequeños fletes y a la recolección de residuos en distintas colonias de la ciudad.
El proyecto contempla el retiro de 130 equinos, entre caballos y burros, que hasta ahora eran empleados para arrastrar las carretas. El alcalde Miguel Ángel Riquelme Solís encabezó el inicio del programa, presentado como una transición que pretende conservar la fuente de ingresos de los llamados carromateros y, al mismo tiempo, retirar a los animales de las labores de carga.
La entrega no significa que los carromatos tradicionales desaparezcan de inmediato del paisaje urbano. El proceso será escalonado y, mientras se distribuyan las nuevas unidades, todavía podrán observarse vehículos de tracción animal en las calles de Torreón. La duración de ese periodo dependerá del avance de las siguientes etapas y de la capacidad de los beneficiarios para adaptarse al nuevo esquema de trabajo.

Una despedida para animales vinculados al oficio
Antes de iniciar la sustitución, algunas familias realizaron una caravana hasta la Plaza Mayor para despedir a los animales que las acompañaron en sus recorridos cotidianos. La actividad incluyó globos, carteles de agradecimiento y mensajes colocados en los vehículos, como “Pinto, gracias x tu trabajo” y “Lo di todo. Hoy descanso con dignidad”. La escena mostró el vínculo entre los propietarios y los equinos, pero también el cierre de una forma de transporte que continuaba vigente en zonas populares de la ciudad.
Para los carromateros, el cambio no implica abandonar la actividad económica. Su trabajo consiste en retirar desechos de viviendas y negocios, así como ramas, muebles y materiales de construcción que con frecuencia no son atendidos mediante los servicios convencionales de recolección. En ese sentido, los nuevos vehículos deberán permitir que las familias mantengan esos servicios, aunque con costos de operación y necesidades de mantenimiento diferentes.
La transición también modifica las condiciones bajo las cuales se presta el servicio. Una unidad motorizada puede ampliar la capacidad de carga y reducir los tiempos de traslado, pero requiere combustible, reparaciones y conocimientos mecánicos. Esos factores pueden determinar la viabilidad económica del programa después de la entrega inicial. El resultado no dependerá únicamente de sustituir una carreta por un vehículo, sino de que los beneficiarios cuenten con condiciones para operar y conservar las unidades.
El retiro de los equinos deberá ser permanente
Uno de los compromisos centrales del programa es que los animales retirados no regresen a las labores de carga. La salida de los carromatos pretende ser definitiva: los caballos y burros deberán permanecer bajo cuidado humano, lejos de las calles y del esfuerzo que realizaron durante años.
La Defensoría Animalista Laguna participa en el proceso de adopción y vigilancia de los equinos. Durante el acto oficial, Riquelme Solís y el senador Gabriel Elizondo Pérez firmaron documentos de tenencia responsable para “Panchito” y “Duranguito”. Ambos permanecerán en establos y recibirán alimentación, atención médica y cuidados continuos.
La supervisión posterior será un componente decisivo. Retirar a los animales durante una ceremonia no garantiza por sí mismo que queden protegidos de manera permanente. Será necesario comprobar que los responsables mantengan las condiciones de alimentación, alojamiento y atención veterinaria previstas, además de verificar que no vuelvan a ser utilizados para transportar residuos o materiales pesados. La vigilancia también permitirá detectar posibles incumplimientos y evaluar el estado de los equinos con el paso del tiempo.
Una transformación con efectos urbanos y sociales
Los carromatos de tracción animal forman parte desde hace décadas de la actividad cotidiana de varias colonias de Torreón. Su presencia está relacionada con una necesidad concreta: el traslado de residuos voluminosos que no siempre caben en los vehículos ordinarios de recolección. Por eso, la sustitución de los animales plantea una doble exigencia para las autoridades: atender el bienestar animal sin interrumpir un servicio del que dependen tanto las familias que lo prestan como los habitantes que lo contratan.
El municipio deberá medir el programa por sus efectos más allá del acto de lanzamiento. Entre los indicadores relevantes estarán la cantidad de unidades entregadas, la continuidad de los servicios de recolección, la situación económica de los carromateros y el cumplimiento de los protocolos de adopción. También será importante determinar si los nuevos vehículos reducen los riesgos de tránsito y mejoran el manejo de los residuos, o si aparecen problemas asociados con el mantenimiento y la operación.
La caravana de esta semana representa, por tanto, un momento simbólico, pero el cambio se desarrollará durante los próximos meses. Para las familias, comienza una etapa de adaptación a una herramienta distinta; para los animales, la expectativa es que marque el final de su vida laboral. El alcance real de “De la Herradura al Motor” dependerá de que ambas partes reciban el respaldo anunciado: vehículos funcionales para los trabajadores y protección sostenida para los 130 equinos que dejarán las calles.
