Estados Unidos reabrió el lunes el puerto marítimo de La Guaira, la zona más afectada por los dos terremotos que sacudieron Venezuela el 24 de junio, con el fin de acelerar la llegada de asistencia humanitaria. Las autoridades locales registraron más de 1.700 fallecidos y 5.000 heridos, aunque las cifras de desaparecidos, estimadas en decenas de miles, siguen sin confirmarse oficialmente.
Los sismos de magnitud 7,2 y 7,5, separados por menos de un minuto, provocaron el colapso de al menos 189 edificios y daños en otros 855 en La Guaira y Caracas. Cinco días después, los equipos de rescate continúan trabajando entre los escombros mientras un nuevo temblor de magnitud 4,6 reavivó el miedo entre los supervivientes.
Cronología de los hechos y respuesta inicial
El 24 de junio, los dos terremotos consecutivos golpearon la costa central del país. La ventana crítica de 72 horas para encontrar supervivientes expiró el sábado, aunque algunos rescates puntuales, como el de un joven de 21 años en Tanaguarena, mantuvieron vivas las esperanzas. El gobierno militarizó La Guaira e impuso permisos de acceso, mientras que la población expresó su frustración por la lentitud de la ayuda oficial.
Veintisiete países enviaron cerca de 40 equipos de búsqueda y rescate, con más de 2.000 efectivos y 160 perros. Estados Unidos desplegó cuatro equipos urbanos que suman 300 socorristas y 22 perros, además de reabrir parcialmente el aeropuerto de La Guaira y los aeropuertos de Valencia y Maracaibo para vuelos comerciales.

Impacto humanitario y capacidad del sistema
La ONU calcula casi siete millones de damnificados y daños materiales por 6.700 millones de dólares, equivalentes al 6 % del PIB. El gobierno estima que 855 edificios sufrieron daños, de los cuales 189 colapsaron por completo. En el único cementerio público de Caracas, los dos hornos funcionan a plena capacidad y se registraron entre 60 y 70 entierros diarios entre viernes y sábado.
La instalación de una morgue improvisada en los depósitos del puerto de La Guaira refleja la magnitud de la tragedia. Familiares esperan con flores la identificación de sus seres queridos, mientras la ONU suministra 10.000 bolsas mortuorias ante la posibilidad de que el balance final sea inferior al previsto.
Contexto político y reacción opositora
La líder opositora María Corina Machado, premio Nobel de la Paz, acusó al gobierno de Delcy Rodríguez de impedir su regreso al país para asistir a las víctimas. Rodríguez asumió el poder tras la detención de Nicolás Maduro por Estados Unidos hace seis meses. Machado, en el exilio desde diciembre, afirmó en un video que está lista para regresar y hacer lo necesario para ayudar.
El gobierno no ha respondido a las declaraciones de Machado, ni Washington ha comentado sobre la coordinación de las labores de rescate en el terreno. La crisis económica previa, que ya había provocado la salida de millones de venezolanos, complica ahora la distribución de ayuda y la reconstrucción.
Lecciones de desastres anteriores
La Guaira ya sufrió en 1999 unas lluvias torrenciales y deslaves que dejaron más de 10.000 muertos. La comparación con aquel evento revela que, aunque la magnitud de los sismos actuales es menor, la infraestructura vulnerable y la limitada capacidad de respuesta estatal siguen siendo factores determinantes en el balance de víctimas.
La presencia de equipos internacionales y la reapertura parcial de puertos y aeropuertos representan un esfuerzo coordinado que contrasta con la lentitud inicial de las autoridades locales. Sin embargo, la población sigue enfrentando el pánico a dormir bajo techo y la incertidumbre sobre el paradero de miles de desaparecidos.
