México inicia hoy la revisión formal del T-MEC con dos frentes laborales que tensionan la negociación: la exigencia de simetría en el Mecanismo Laboral de Respuesta Rápida y la posible demanda estadounidense de un salario mínimo regional en la industria automotriz. Las reuniones bilaterales previas con Estados Unidos no otorgaron ventaja al país, que llega sin el respaldo de Canadá.

Asimetría en el mecanismo de quejas
Hasta la fecha México ha recibido 47 quejas bajo el MLRR. El procedimiento actual permite a Estados Unidos y Canadá presentar denuncias sin filtros internos, mientras que las quejas mexicanas requieren aprobación previa de las contrapartes. Esta asimetría obliga a México a demostrar inocencia desde el inicio, debilitando su posición negociadora y generando un desequilibrio estructural que el gobierno busca corregir en esta revisión.
Presión sobre salarios contractuales
Estados Unidos centra su preocupación en los salarios contractuales mexicanos, que no han crecido al ritmo del salario mínimo por la limitada capacidad de negociación de los sindicatos. Especialistas advierten que Washington podría proponer un salario mínimo regional en sectores estratégicos como el automotriz, medida que enfrentaría serias dificultades de implementación en la actual coyuntura económica mexicana.
La combinación de estos puntos revela que el capítulo laboral del T-MEC sigue siendo el terreno más disputado, donde México debe transformar desventajas procedimentales en condiciones equitativas si desea evitar presiones adicionales durante la revisión.
