La plataforma Movistar Plus+ incorpora a su catálogo el documental británico Stonehenge: ¿santuario o necrópolis?, una producción de 56 minutos dirigida por Simon Smith que examina las teorías más recientes sobre el monumento prehistórico. Emitido originalmente por Channel 5 y elaborado por Lion Television, el trabajo se apoya en excavaciones y análisis científicos realizados en los últimos años para cuestionar interpretaciones establecidas durante décadas.
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Stonehenge, ubicado en la llanura de Salisbury, ha sido objeto de estudio desde el siglo XVII. Las dataciones más aceptadas sitúan su construcción principal alrededor del 2500 a.C., aunque las piedras más antiguas proceden de Gales y, según investigaciones recientes citadas en el documental, podrían vincularse con regiones más septentrionales como Escocia. El hallazgo de una fosa común datada en periodos anteriores al círculo de megalitos obliga a reconsiderar si el lugar funcionó primero como espacio funerario antes de adquirir un posible carácter ceremonial.
Evidencias que modifican el relato tradicional
Durante mucho tiempo prevaleció la idea de que Stonehenge servía principalmente como observatorio astronómico o templo solar. El documental confronta esta visión con datos obtenidos en campañas de excavación entre 2010 y 2023, que revelan restos óseos de al menos 63 individuos y señales de procesiones rituales. Los especialistas entrevistados subrayan que los movimientos migratorios detectados en el ADN antiguo coinciden con la llegada de poblaciones procedentes del continente europeo, lo que podría explicar tanto la procedencia de las piedras como los cambios en las prácticas funerarias.
El trabajo también revisa la hipótesis de que el monumento actuara como centro de sanación. Aunque esta teoría gozó de popularidad en la década de 2000, los análisis isotópicos de los dientes hallados en tumbas cercanas indican que muchas personas procedían de zonas lejanas, pero no necesariamente buscaban curación. En cambio, los datos apuntan a un uso mixto: enterramientos selectos combinados con ceremonias estacionales que requerían la participación de comunidades amplias.
El papel de la arqueología actual
Simon Smith estructura el relato alternando imágenes de las excavaciones con testimonios de arqueólogos de universidades británicas. Uno de los puntos más destacados es la relación entre Stonehenge y el cercano yacimiento de Durrington Walls, donde se han localizado restos de grandes banquetes. Esta conexión sugiere que el monumento no funcionaba aislado, sino como parte de un paisaje ritual más extenso que abarcaba varios kilómetros.
El documental evita conclusiones definitivas. En lugar de ello, presenta las tensiones entre las interpretaciones antiguas y las nuevas evidencias. Por ejemplo, la teoría del sacrificio de sangre, mencionada en fuentes romanas posteriores, carece de apoyo material directo en el yacimiento, aunque algunos depósitos de herramientas y huesos de animales muestran marcas que podrían corresponder a rituales de despiece. Los expertos consultados insisten en que cualquier afirmación sobre sacrificios humanos sigue siendo especulativa.
Recepción y contexto en la divulgación histórica
La incorporación de este título a Movistar Plus+ se produce en un momento en que las plataformas de vídeo bajo demanda han aumentado su oferta de contenidos arqueológicos. A diferencia de producciones más sensacionalistas, la obra de Lion Television mantiene un tono mesurado y cita explícitamente las limitaciones de las técnicas de datación y los sesgos posibles en la interpretación de restos óseos. Esta aproximación resulta útil para espectadores que buscan comprender cómo evoluciona el conocimiento científico en lugar de recibir respuestas cerradas.
El estreno en 2025 y su disponibilidad en alta definición permiten apreciar detalles de las excavaciones que antes solo estaban al alcance de publicaciones especializadas. Al situar el origen posible del monumento más allá de Salisbury, el documental invita a reconsiderar la idea de que Stonehenge representa exclusivamente el patrimonio inglés y abre la puerta a lecturas más amplias sobre intercambios culturales en la Europa prehistórica.
En definitiva, la producción no resuelve el enigma de Stonehenge, pero actualiza el debate con datos contrastados y deja constancia de que las interpretaciones sobre el monumento siguen sujetas a revisión a medida que avanzan las técnicas de análisis.
