Las tiendas de Soriana en Torreón, Gómez Palacio y Lerdo no forman parte del programa nacional de cierres que la empresa aplicará durante 2026. La definición despeja la principal inquietud que podía generar en La Laguna el anuncio corporativo de clausurar alrededor de 20 unidades con baja rentabilidad y recortar superficie comercial en otras 60 tiendas del país.
Jesús Meza Saldivar, director de Ventas de Organización Soriana, aseguró que la región se mantiene dentro de los planes de inversión de la cadena. Más que una retirada, el escenario planteado para el mercado lagunero incluye remodelaciones y posibles ampliaciones de instalaciones, con el objetivo de adaptar las sucursales a una demanda local que la compañía considera compatible con su propuesta comercial.

La excepción regional dentro de una reestructuración amplia
La relevancia del anuncio está en el contraste. Soriana opera 47 tiendas en La Laguna, una red con peso suficiente para que cualquier ajuste tuviera efectos sobre empleo, proveedores y hábitos de compra. Sin embargo, Meza Saldivar sostuvo que ninguna de esas unidades está contemplada en el paquete de cierres y que la operación regional continuará sin reducciones anunciadas.
La empresa está revisando su red nacional bajo un criterio de rentabilidad y aprovechamiento de espacios. En ese contexto, conservar las sucursales laguneras no significa que permanezcan sin cambios, sino que su transformación será distinta a la aplicada en los establecimientos que dejarán de operar. La señal para la región es de continuidad, aunque ligada a una modernización selectiva de los formatos de venta.
La sucursal conocida como “la 47” es el ejemplo citado por la compañía. Su renovación siguió una lógica comparable a la de las tiendas Viñedos y Fundadores: actualizar el piso de venta, reorganizar categorías y presentar una oferta más alineada con el consumo actual. El enfoque busca que las inversiones se concentren donde la respuesta del mercado justifique mantener o elevar la capacidad instalada.
Remodelar antes que crecer por metros cuadrados
La estrategia revela un cambio relevante en la forma de competir del autoservicio. Durante años, la expansión de las grandes cadenas se midió principalmente por nuevas aperturas y por el tamaño de las tiendas. Ahora, Soriana plantea que una parte de su ventaja puede surgir de hacer más eficiente el espacio existente, aun cuando eso implique reducir metros destinados directamente a la venta de mercancías.
En las unidades de gran formato, algunas con superficies de entre 9 mil y 10 mil metros cuadrados, la empresa prevé liberar áreas para desarrollos de terceros o servicios complementarios. Esa decisión responde a una realidad comercial: un local amplio no necesariamente genera mayor productividad si ciertas categorías pierden rotación, si el consumidor privilegia compras más rápidas o si otros canales absorben parte de la demanda.
Para La Laguna, las remodelaciones pueden leerse como una apuesta por elevar la calidad de la visita y no sólo por ampliar inventario. La inversión previa en Soriana Viñedos ilustra esa lógica. La tienda requirió 295 millones de pesos, cuenta con 7 mil 40 metros cuadrados de área comercial y generó, según la información difundida por la empresa, 410 empleos directos e indirectos. No obstante, ese antecedente no implica que cada renovación futura tendrá la misma escala o monto.
Las cifras explican la presión sobre la red nacional
El ajuste ocurre después de un semestre complejo para las ventas. Al cierre del segundo trimestre de 2026, Soriana reportó 812 tiendas operando bajo los formatos Híper, Súper, Mercado, Express y City Club. Sus ingresos alcanzaron 43 mil 559 millones de pesos, con una disminución anual de 4.9 por ciento, mientras que las ventas a tiendas iguales retrocedieron 4.5 por ciento.
Estos datos ayudan a entender por qué la compañía busca revisar tiendas de menor desempeño. La caída en ventas comparables indica que los establecimientos ya abiertos vendieron menos que un año antes, un indicador especialmente relevante porque elimina el efecto de nuevas aperturas. Bajo ese panorama, sostener locales poco rentables puede consumir recursos que la empresa prefiere dirigir a zonas, formatos y servicios con mejores perspectivas.
La utilidad neta, en contraste, aumentó 46.8 por ciento. Soriana vinculó ese resultado con menores costos financieros, no con una recuperación de su actividad comercial. La diferencia importa: una mejora contable en las ganancias puede dar margen para financiar una reestructuración, pero no sustituye la necesidad de recuperar tráfico, ticket promedio y preferencia del consumidor. Por ello, el plan combina cierres, redimensionamiento e inversión focalizada.
Competir por precio exige credibilidad y ejecución
En La Laguna, la compañía también busca reforzar marcas propias, que representan alrededor de 12 por ciento de su oferta en distintas categorías. Para un supermercado, este segmento puede mejorar márgenes y al mismo tiempo ofrecer alternativas de menor precio, siempre que conserve calidad y disponibilidad. En una zona donde el presupuesto familiar condiciona la frecuencia y el tamaño de las compras, esa combinación puede influir en la lealtad del cliente.
Meza Saldivar afirmó que las mediciones internas de Soriana registran precios hasta 14 por ciento menores durante sus jornadas de tianguis frente a otros supermercados locales. El dato debe entenderse con cautela, pues procede de la propia empresa y no se presentó una comparación independiente que detalle productos, fechas, canastas ni competidores evaluados. Aun así, muestra el terreno en el que la cadena pretende disputar mercado: precio, surtido y tiendas renovadas.
La decisión de excluir a La Laguna de los cierres nacionales no elimina la presión competitiva ni garantiza resultados permanentes. Lo que confirma es que Soriana ve en esta región una base comercial que merece inversión antes que retiro. El desafío será convertir las remodelaciones y el ajuste de la oferta en una mejora visible para los consumidores, porque la permanencia de una red amplia dependerá, finalmente, de que cada tienda sostenga su rentabilidad en un mercado cada vez más exigente.
