Sony sostuvo ante un tribunal federal de Estados Unidos que las compras de videojuegos digitales en PlayStation Store no transfieren la propiedad de los títulos a los usuarios, sino que conceden una licencia revocable. La posición figura en la respuesta de la compañía a una demanda colectiva que cuestiona la claridad con la que la tienda informa esa condición antes de que el cliente complete el pago.
La disputa sobre lo que compra el usuario
La querella fue presentada el 18 de junio de 2026 y acusa a Sony de no explicar de manera suficientemente visible que una adquisición digital equivale a una licencia y no a la posesión definitiva del producto. Según la demanda, la advertencia queda relegada a textos secundarios o a acuerdos separados que el comprador no acepta expresamente durante la operación. La interfaz de PlayStation Store incluye actualmente una leyenda en tipografía reducida que relaciona la transacción con los Términos de Servicio y el Acuerdo de Licencia del Producto de Software, conocido como SPLA.

En su escrito del 21 de agosto, presentado ante el Tribunal del Distrito Norte de California, Sony rechazó que sus condiciones sean ambiguas. La empresa citó la Sección 1 del SPLA, donde se establece que el software se concede bajo licencia y no se vende. Para la compañía, no resulta plausible que un consumidor razonable de la era digital considere que obtiene la propiedad de un juego descargable al efectuar una compra en la plataforma.
El ejemplo de Resident Evil Requiem
La defensa de Sony usó como ejemplo las adquisiciones de Resident Evil Requiem realizadas por los demandantes Jason Mendoza y Edward Heycock. De acuerdo con el documento, Mendoza obtuvo el juego el 14 de febrero de 2026 y Heycock pudo comprarlo después, el 25 de febrero, por 69,99 dólares. Sony argumentó que, si la primera operación hubiera convertido a Mendoza en propietario del juego, la compañía no habría podido vender posteriormente otra copia digital a Heycock.
Ese razonamiento fue uno de los elementos que provocó críticas de usuarios en redes sociales. Parte de las reacciones se concentró en la preocupación por conservar el acceso a bibliotecas digitales bajo un sistema en el que el contenido se distribuye mediante licencias. La respuesta judicial no informa una decisión del tribunal sobre el fondo de la demanda ni un calendario para la siguiente etapa del proceso.
La transición digital en el centro del debate
La controversia coincide con el anuncio de Sony de que pondrá fin a la producción de discos físicos a partir de enero de 2028. La empresa también enfrenta otros procedimientos relacionados con su operación digital: en julio, legisladores mexicanos presentaron una demanda por presuntas prácticas anticompetitivas vinculadas al cierre del formato físico, mientras que la organización neerlandesa Stichting Massaschade & Consument reclama diferencias de precios en la tienda digital. En julio, la directora financiera Lin Tao afirmó que Sony continuará explorando cómo relacionarse con los jugadores durante su transición hacia el formato digital.
