La presidenta Claudia Sheinbaum sostuvo una reunión de una hora y veinte minutos con el rey Felipe VI en Palacio Nacional, donde ambos coincidieron en reforzar los vínculos entre México y España. El encuentro, realizado el 25 de junio, se centró en la relación bilateral y el reconocimiento histórico de los pueblos originarios, sin que se anunciaran acuerdos concretos más allá de la voluntad de profundizar el diálogo.

El rey llegó a las 15:55 al Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México y fue recibido por el canciller Roberto Velasco antes de trasladarse a Palacio Nacional. Sheinbaum lo esperó en la Puerta de Honor y, al término de la cita, lo despidió a las 17:37. El Gobierno mexicano destacó en redes sociales que el diálogo incluyó la importancia de los pueblos originarios a lo largo de la historia compartida.
Significado diplomático
Este primer contacto entre Sheinbaum y Felipe VI ocurre en un contexto donde México busca equilibrar su política exterior con Europa sin alterar prioridades regionales. La mención explícita a los pueblos originarios introduce un elemento cultural que va más allá de la retórica habitual y apunta a una narrativa compartida que ambos gobiernos pueden aprovechar para proyectos de memoria histórica y cooperación educativa.
La brevedad del encuentro y la ausencia de anuncios económicos o comerciales sugieren que la visita real tiene un carácter principalmente simbólico. Sin embargo, la coincidencia en fortalecer la relación bilateral indica que ambas partes prefieren mantener canales abiertos antes que profundizar tensiones pasadas relacionadas con el legado colonial. El siguiente paso dependerá de si esta sintonía inicial se traduce en iniciativas concretas durante los próximos meses.
