La presidenta Claudia Sheinbaum respaldó este domingo la nueva solicitud de licencia presentada por el gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, al considerar que “es lo mejor para Sinaloa”. La declaración representa el apoyo explícito del Gobierno federal a una decisión que abre una nueva etapa en la conducción política del estado.

El Congreso definirá la transición
La licencia no entra en vigor únicamente por la petición del mandatario. Conforme a la Constitución local, el Congreso del Estado debe analizar y aprobar la separación temporal o definitiva. En caso de ausencia, el Poder Legislativo tendrá que designar a un gobernador interino, una medida destinada a preservar la continuidad de la administración pública y de los servicios esenciales.
El pronunciamiento presidencial llega después de que Rocha Moya solicitara nuevamente apartarse del cargo. En un mensaje previo, Sheinbaum había advertido que ningún interés personal puede colocarse por encima del bienestar de la población y de la Nación. La secuencia de declaraciones confirma que la licencia no se presenta como un trámite meramente administrativo, sino como una decisión vinculada con la gobernabilidad y el equilibrio político de Sinaloa.
Una salida con efectos políticos
El respaldo federal puede facilitar la formalización del procedimiento y reducir la incertidumbre institucional, aunque no sustituye la responsabilidad constitucional del Congreso estatal. La atención se concentra ahora en los términos de la licencia, su duración y el perfil del eventual interino, factores que determinarán el alcance real del cambio.
Para la población sinaloense, el principal desafío será que la transición no afecte la seguridad, los servicios públicos ni la atención gubernamental. La frase de Sheinbaum busca transmitir estabilidad, pero esa promesa deberá comprobarse mediante un proceso legislativo transparente y una administración capaz de mantener sus funciones mientras se redefine el escenario político local.
