La Presidenta Claudia Sheinbaum defendió el desempeño del Tren Maya y del Corredor Interoceánico en su Segundo Informe de Gobierno, con énfasis en pasajeros, carga y metas operativas. Afirmó que el Tren Maya ha movilizado 2.5 millones de usuarios y que avanza conforme a lo previsto; sobre el Interoceánico, reportó el traslado de 2 millones de toneladas y anticipó el regreso gradual del servicio de pasajeros entre noviembre de 2026 y febrero de 2027.

Resultados sin balance de riesgos
El mensaje presidencial omitió los accidentes recientes en ambas obras. El lunes, el último vagón de un Tren Maya que viajaba de Cancún a Palenque salió parcialmente de la vía poco después de dejar la estación San Francisco de Campeche. Los 123 pasajeros resultaron ilesos, fueron trasladados por carretera a Edzná y una comisión ferroviaria abrió una investigación. No es un hecho aislado: desde 2024 se han registrado percances cerca de Tixkokob, Yucatán, y en la estación Izamal.
La ausencia más relevante fue la del descarrilamiento del Interoceánico en Oaxaca, ocurrido el 28 de diciembre de 2025, que dejó 14 muertos y más de 100 heridos. La Fiscalía General de la República concluyó en enero que el tren circulaba a 65 kilómetros por hora en una curva con límite de 50. El servicio de pasajeros permanece suspendido desde entonces, aunque la infraestructura de carga sigue operando y en julio dos unidades de un convoy de mercancías volvieron a descarrilar sin lesionados.
Las cifras de demanda y carga respaldan que ambos corredores tienen actividad, pero no resuelven la cuestión central: la expansión ferroviaria exige resultados medibles también en seguridad, mantenimiento y transparencia sobre las causas de cada incidente. El reinicio del servicio interoceánico dependerá menos del calendario anunciado que de la capacidad de demostrar que las fallas detectadas han sido corregidas.
