El coordinador de Topos Azteca, Héctor Méndez, de 80 años, describió la destrucción causada por los recientes terremotos en Venezuela como comparable a la observada en Turquía en 2023. En declaraciones a EL UNIVERSAL, el rescatista señaló que en Caracas, particularmente en el municipio de Chacao y la urbanización Los Palos Grandes, varios edificios de más de diez pisos colapsaron de manera similar a los registrados en aquel país euroasiático.
Según Méndez, las brigadas de Topos Azteca han recuperado hasta ahora 20 cuerpos en Los Palos Grandes. El operativo más reciente se desarrolló en La Guaira, donde un joven fue extraído con vida tras permanecer 106 horas bajo los escombros. Las labores de rescate en ese caso se extendieron durante 48 horas continuas. Las autoridades venezolanas reportan hasta el momento 1943 fallecidos y 10571 heridos a nivel nacional.

Comparación estructural y causas del colapso
El rescatista estableció paralelismos entre ambos desastres al analizar los materiales de construcción. En Turquía, muchos inmuebles recientes utilizaban varillas de fierro en lugar de acero y concreto de baja resistencia que se fragmentaba con facilidad. En Caracas, en cambio, predominan estructuras antiguas que carecían de normas antisísmicas adecuadas y que, en varios casos, habían sufrido modificaciones internas que eliminaron muros de carga. Esta combinación de factores explica por qué edificios de altura media colapsaron de forma vertical, complicando las operaciones de búsqueda.
Las labores se concentran actualmente en Caracas, La Guaira y Playa Los Cocos. Méndez indicó que tres equipos operan en cada zona y que ya han llegado refuerzos procedentes de Brasil, Panamá, Argentina y Estados Unidos, elevando la representación internacional a ocho países. La coordinación entre grupos de distintas nacionalidades requiere protocolos unificados de comunicación y seguridad, aspecto que Topos Azteca ha perfeccionado en intervenciones previas en México y Turquía.
El valor de continuar las búsquedas
Frente a quienes cuestionan la utilidad de seguir excavando cuando las probabilidades de encontrar sobrevivientes disminuyen, Méndez respondió con firmeza. “No ven el dolor de una madre que busca recuperar el cuerpo de su hijo”, afirmó. Esta postura refleja una dimensión humana del rescate que trasciende la mera estadística: la recuperación de restos permite procesos de duelo y cierre para las familias, un factor que los equipos especializados consideran parte integral de su labor.
El veterano rescatista también abordó la participación de jóvenes de entre 15 y 16 años que se acercan a las zonas afectadas. Aunque las normas de seguridad recomiendan limitar su intervención, Méndez considera que prohibirles colaborar puede generar frustración y desaprovechar el impulso solidario de una generación que, según él, busca “hacer patria”. La decisión final recae en las autoridades locales, que evalúan riesgos físicos y emocionales antes de autorizar cualquier participación.
Resiliencia y reconstrucción futura
A pesar de la magnitud de la tragedia, Méndez expresó confianza en la capacidad de recuperación del país. Venezuela posee recursos naturales significativos y una población acostumbrada a enfrentar adversidades. El proceso de reconstrucción, sin embargo, requerirá revisar exhaustivamente los códigos de edificación, fiscalizar el uso de materiales y garantizar que las estructuras futuras cumplan con estándares antisísmicos actualizados. La experiencia de Turquía demostró que la corrupción en licitaciones y la falta de supervisión técnica agravan las consecuencias de eventos sísmicos.
Topos Azteca mantendrá equipos en el terreno mientras existan posibilidades de localizar personas o de recuperar cuerpos. Méndez reiteró su compromiso personal: “Soy el rescatista más viejo a nivel mundial activo y tengo el compromiso con el pueblo venezolano de cumplir hasta el último momento”. Esta determinación, compartida por brigadas internacionales, subraya que las operaciones de rescate combinan preparación técnica con un componente ético que prioriza la dignidad de las víctimas y sus familias.
Las autoridades venezolanas continúan evaluando daños en otras regiones y coordinando la llegada de ayuda humanitaria. Mientras tanto, los equipos de rescate enfrentan el desafío logístico de trabajar en zonas urbanas densamente pobladas donde el acceso a maquinaria pesada está limitado por la inestabilidad de las estructuras colindantes. La colaboración entre rescatistas locales e internacionales se ha convertido en un elemento clave para maximizar la eficiencia de las operaciones en curso.
