El Gobierno de la República Democrática del Congo (RDC) acusó este lunes a Ruanda y al grupo rebelde Alianza del Río Congo/Movimiento 23 de Marzo (AFC/M23) de matar a más de 300 personas en el este del país durante junio y julio. Según un comunicado del Ministerio de la Comunicación y Medios, también se registraron cientos de violaciones, más de 300 casos de tortura, incluidos ataques contra estudiantes, además de secuestros y reclutamientos forzosos.

Kinshasa afirmó que los abusos ocurrieron en territorios de Kivu del Norte ocupados por las Fuerzas de Defensa Ruandesas (RDF) y el M23. El Ejecutivo condenó la violencia contra la población civil y denunció un supuesto traslado organizado de habitantes. Como ejemplo, señaló que el 10 de agosto más de 100 familias de origen ruandés cruzaron la frontera y fueron instaladas en Rwibiranga, donde existen almacenes construidos por el Programa Mundial de Alimentos de la ONU.
La RDC también denunció que el M23 y las RDF impusieron tasas a centros escolares y sanitarios y establecieron una administración que considera ilegítima. El Gobierno sostuvo que estas acciones violan la soberanía congoleña, la Carta de las Naciones Unidas y la resolución 2773 del Consejo de Seguridad, que exige la retirada del grupo rebelde, el fin del apoyo ruandés y la salida de las fuerzas ruandesas del territorio congoleño.
El comunicado afirmó además que los hechos contradicen los compromisos del Acuerdo de Paz de Washington y del Marco de Doha. Desde la firma del acuerdo de paz entre Félix Tshisekedi y Paul Kagame, presenciada por Donald Trump en Washington el 4 de diciembre, ambas partes se acusan mutuamente de incumplir el alto el fuego. El conflicto se agravó en enero de 2025, cuando el M23 tomó Goma y posteriormente Bukavu.
