Santo Domingo, 29 jun (EFE).- República Dominicana y Bélgica suscribieron un memorando de entendimiento orientado a reforzar la cooperación aduanera en la prevención, investigación y combate de infracciones vinculadas al comercio internacional, con especial énfasis en el tráfico de drogas. El acuerdo fue firmado en Bruselas por el director general de Aduanas dominicano, Nelson Arroyo, y el administrador general de Aduanas e Impuestos Especiales de Bélgica, Kristian Vanderwaeren.

El documento establece mecanismos concretos de intercambio de información e inteligencia, alerta temprana y análisis de riesgo compartido. También prevé la coordinación de posiciones ante la Organización Mundial de Aduanas y el desarrollo de operaciones conjuntas para proteger la integridad de las cadenas de suministro globales. Estas disposiciones responden directamente al aumento del uso de rutas marítimas comerciales para el traslado ilícito de sustancias controladas.
Rutas marítimas y volúmenes incautados
El puerto de Amberes, principal puerta de entrada de cocaína a Europa, registró entre 2019 y 2024 más de 500 toneladas decomisadas por autoridades belgas, cifra que representa el mayor volumen entre los países europeos. Cerca del 90 % de esas incautaciones ocurrieron en sus terminales, donde el elevado flujo de contenedores procedentes de América del Sur y África occidental facilita el ocultamiento de cargamentos. República Dominicana, por su parte, reportó en 2024 una incautación récord de 37,7 toneladas, casi todas interceptadas en el Puerto Multimodal Caucedo.
Ambos puertos comparten características operativas que los convierten en puntos estratégicos: alto volumen de contenedores, conexiones directas con países productores y presencia de redes criminales que explotan la logística legal. El memorando busca precisamente mitigar estas vulnerabilidades mediante el cruce sistemático de datos y la identificación temprana de patrones de riesgo.
Alcance operativo del memorando
El texto contempla el intercambio de buenas prácticas, la realización de análisis conjuntos de tendencias delictivas y la posibilidad de desplegar operaciones coordinadas. Estas acciones se inscriben en un marco más amplio de lucha contra la delincuencia organizada transnacional vinculada al comercio lícito, sin alterar las competencias nacionales de cada administración aduanera.
La firma del acuerdo refleja una convergencia de intereses: Bélgica busca reducir el flujo de cocaína que ingresa por sus puertos, mientras República Dominicana refuerza sus controles sobre cargamentos que transitan o se originan en la región del Caribe. Ambos países reconocen que el narcotráfico aprovecha la misma infraestructura utilizada por el comercio legal, lo que exige respuestas coordinadas más allá de las fronteras nacionales.
Implicaciones para el comercio internacional
La cooperación aduanera bilateral puede contribuir a reducir los tiempos de inspección para cargamentos legítimos al mejorar la selectividad de los controles. Al compartir perfiles de riesgo y métodos utilizados por las redes criminales, las autoridades esperan elevar la eficacia de las detecciones sin generar cuellos de botella adicionales en las cadenas de suministro. Esta aproximación equilibrada resulta relevante en un contexto de creciente presión sobre los puertos para mantener fluidez operativa mientras se combate el tráfico ilícito.
El memorando no establece plazos específicos de ejecución ni metas cuantitativas públicas, pero crea un marco institucional que permite el seguimiento periódico de las acciones derivadas. Su implementación dependerá de la capacidad de ambas administraciones para traducir los compromisos en protocolos operativos concretos y en el intercambio efectivo de inteligencia sensible.
La experiencia acumulada en puertos de alta densidad como Amberes y Caucedo sugiere que los resultados dependerán tanto de la calidad del intercambio de información como de la coordinación con otros actores, incluidos transportistas y autoridades portuarias. El acuerdo representa un paso institucional para enfrentar un fenómeno que trasciende las fronteras y requiere respuestas sostenidas y técnicas.
