Juan Fernando Quintero salió al paso de las críticas por los nuevos destinos de varios internacionales colombianos y defendió una idea central: el valor de un jugador no depende exclusivamente del prestigio de su club, sino de su capacidad para sostener un rendimiento competitivo y responder con la Selección.

Rendimiento antes que destino
El mediocampista del Independiente Medellín cuestionó que se interprete como una desvalorización el paso de Gustavo Puerta al Olympiacos o la cesión de Richard Ríos al Al Ittihad saudí. Su argumento tiene respaldo en su propia trayectoria: recibió reproches durante su etapa en China, pero mantuvo influencia en Colombia. Para Quintero, la preparación constante pesa más que la etiqueta de la liga.
Puerta llega al club griego por cerca de 20 millones de euros tras impulsar el ascenso del Racing de Santander y afianzarse como titular en el Mundial. Su contrato por cuatro temporadas contempla una posible llegada al Nottingham Forest en 2027, ya que ambas instituciones pertenecen al grupo de Evangelos Marinakis. El movimiento, por tanto, combina una escala deportiva inmediata con una ruta abierta hacia la Premier League.
Ríos, en cambio, busca continuidad en Arabia Saudita luego de perder espacio en Benfica con Marco Silva, pese a sus ocho goles y cuatro asistencias de la campaña anterior. Jhon Lucumí protagoniza el salto más directo al fichar por Juventus desde Bolonia por una cifra cercana a 20 millones de euros. Los tres casos confirman que el mercado posterior al Mundial no responde a una sola jerarquía: el desafío real será convertir cada destino en minutos, evolución y vigencia para Colombia.
