Purén presenta este martes 2 de septiembre de 2026 una condición de calidad del aire calificada como buena, de acuerdo con los registros disponibles para material particulado fino y respirable. La medición de MP2,5 alcanzó los 24 microgramos por metro cúbico, mientras que la de MP10 se situó en 40 microgramos por metro cúbico. Los valores se traducen en un Índice de Calidad del Aire referido a Partículas (ICAP) de 48 para MP2,5 y de 31 para MP10, ambos dentro del tramo considerado favorable.
La situación permite que la población realice actividades habituales al aire libre sin restricciones sanitarias asociadas a episodios de contaminación por partículas. Sin embargo, la condición diaria no elimina la necesidad de vigilancia, especialmente en una comuna inserta en una región donde la calefacción residencial a leña y las condiciones meteorológicas pueden modificar rápidamente la concentración de contaminantes durante los meses fríos.

Los registros se mantienen en el rango más bajo del índice
El ICAP clasifica la calidad del aire en cinco categorías: buena, entre 0 y 99; regular, entre 100 y 199; alerta, entre 200 y 299; preemergencia, entre 300 y 499; y emergencia, desde 500 puntos. Con índices de 48 y 31, Purén se ubica claramente por debajo del nivel que activa advertencias para grupos sensibles o medidas excepcionales de control de emisiones.
La lectura debe considerar que los dos contaminantes no describen exactamente el mismo riesgo. El MP10 corresponde a partículas inhalables de menos de 10 micrómetros de diámetro, procedentes de fuentes como tránsito, polvo, combustiones e instalaciones industriales. El MP2,5 está formado por partículas aún más pequeñas, capaces de penetrar con mayor profundidad en el sistema respiratorio. Por esa razón, su seguimiento resulta particularmente relevante para personas mayores, niños, embarazadas y pacientes con enfermedades respiratorias o cardiovasculares.
Que ambos indicadores se mantengan en niveles bajos constituye una señal positiva, pero no necesariamente permanente. La calidad del aire depende de la intensidad de las emisiones, de la humedad del combustible utilizado en los hogares, de la temperatura y del comportamiento de la atmósfera. En localidades del sur, las jornadas frías y con escasa ventilación pueden favorecer la acumulación de humo cerca de la superficie, incluso cuando las mediciones de días previos hayan sido favorables.
La leña sigue siendo un factor estructural en el sur
El escenario de Purén se conoce en un contexto nacional de avances y persistentes diferencias territoriales. Un análisis publicado en 2025 por la revista Atmosphere, elaborado con participación de la Universidad de Chile, el Centro de Ciencia del Clima y la Resiliencia (CR2), el Ministerio del Medio Ambiente y la Universidad del Desarrollo, concluyó que Chile ha mejorado de forma notoria sus indicadores de contaminación atmosférica en las últimas dos décadas. No obstante, el estudio advirtió que las brechas ambientales continúan concentrándose en el sur y en determinadas zonas industriales.
En las ciudades y comunas sureñas, la combustión domiciliaria de leña húmeda permanece como una de las principales fuentes de contaminación. Kevin Basoa, investigador del CR2, ha señalado que la regulación de este combustible no se aplica aún de manera plena en todas las zonas y que su uso está vinculado a prácticas cotidianas y a la identidad de numerosas comunidades. Ese componente social y económico vuelve más compleja la sustitución de tecnologías, pues una política ambiental efectiva requiere alternativas de calefacción accesibles y confiables, además de fiscalización.
La geografía también tiene incidencia. La estabilidad atmosférica vinculada a las condiciones del Pacífico puede limitar la dispersión de contaminantes, dejando las emisiones retenidas durante más tiempo sobre áreas habitadas. De allí que una jornada con ICAP bueno no deba interpretarse como una solución definitiva al problema regional, sino como una ventana favorable dentro de un sistema sensible a cambios en el clima y en la demanda de calefacción.
Mejoras nacionales conviven con episodios locales críticos
El diagnóstico del estudio también alcanza a las denominadas zonas de sacrificio del norte y centro del país. Aunque los niveles generales de dióxido de azufre han disminuido, persisten episodios agudos de contaminación en localidades como Coronel y Talcahuano. La diferencia entre esos territorios y Purén evidencia que la calidad del aire no responde a una única causa: mientras en el sur predomina el desafío de la calefacción residencial, en áreas industriales pesan las emisiones asociadas a procesos productivos y fuentes fijas.
Esta diversidad exige que las medidas se ajusten a las realidades locales. Las restricciones previstas para episodios de mala calidad del aire, por ejemplo, pueden incluir limitaciones al uso de calefactores, controles de humos visibles, restricciones vehiculares y prohibiciones de quemas. Las reglas permanentes aplicables en la provincia de Santiago y en comunas como San Bernardo y Puente Alto responden a condiciones metropolitanas específicas, por lo que no deben confundirse con una medida vigente para Purén. La utilidad de los índices locales está precisamente en orientar decisiones según el territorio y el día.
Prevención doméstica y monitoreo continuo
Las autoridades recomiendan mantener prácticas preventivas aun cuando el aire se encuentre en buen estado. Entre ellas figura preferir leña seca, con menos de 25% de humedad, adquirida a comerciantes establecidos y con documentación que acredite su origen. También se aconseja utilizar leña picada, encender los calefactores con papel y astillas secas, mantener abierto el tiraje durante los primeros minutos y revisar que la salida de humo no sea visible. La combustión incompleta incrementa las emisiones, reduce la eficiencia del equipo y favorece la formación de hollín y creosota.
El mantenimiento periódico de estufas y cocinas a leña, junto con el eventual recambio por equipos de menor emisión o por combustibles alternativos como pellet, gas o electricidad, puede reducir la exposición dentro y fuera de las viviendas. A nivel comunitario, evitar la quema de hojas y basura, mantener los vehículos con sus revisiones al día y usar transporte público o compartir automóvil contribuyen a limitar fuentes adicionales de partículas.
Por ahora, los registros de este 2 de septiembre entregan un panorama favorable para Purén. La principal tarea es sostener esa condición mediante monitoreo continuo y medidas que reduzcan emisiones en origen. La experiencia chilena muestra que la mejora de los promedios nacionales es posible, pero también que la protección de la salud depende de respuestas persistentes frente a los factores locales que todavía condicionan la calidad del aire.
