El PRI de Sinaloa puso la recuperación de la confianza ciudadana como su principal objetivo hacia las elecciones de 2027. En Mazatlán, la secretaria general estatal, Liliana Cárdenas Valenzuela, reconoció que el partido cometió errores y tomó decisiones equivocadas en el pasado, una admisión relevante para una fuerza que intenta reposicionarse frente al predominio electoral de Morena.

El reto: convertir reconocimiento en representación
Cárdenas sostuvo que la estrategia pasa por trabajo territorial en colonias y comunidades, así como por escuchar a familias, estudiantes, comerciantes y sectores productivos. El planteamiento busca que legisladores y cuadros municipales lleven demandas locales a la agenda pública. La eficacia de ese mensaje dependerá de que el reconocimiento de errores se traduzca en medidas verificables y resultados concretos, no sólo en una corrección discursiva.
El delegado nacional Roberto Padilla señaló que el partido se prepara para competir solo o en alianza. Aunque consideró favorable una coalición, afirmó que la estructura priista debe mantenerse activa mientras se define esa ruta. La doble preparación revela que la negociación de alianzas seguirá siendo determinante, pero también que el PRI necesita reconstruir presencia propia para llegar a cualquier acuerdo con capacidad real de movilización y no como un socio dependiente.
