Tadej Pogacar abandonó este sábado 29 de agosto la Vuelta a España tras sufrir una caída cuando lideraba la clasificación general. El accidente frustró su intento de conquistar por primera vez la ronda ibérica, una carrera que figuraba entre sus principales objetivos de la temporada. Para Einer Rubio, ciclista colombiano que también había contemplado participar en la prueba, el episodio resume una condición inevitable del pelotón: incluso los corredores con mayor control y preparación están expuestos a un percance.

En una entrevista con El VBar Caracol, Rubio señaló que Pogacar “controla muy bien la bici”, pero recalcó que “en el ciclismo nadie se salva” de una caída. El colombiano vinculó el abandono con el contraste entre una larga preparación y un incidente que puede cambiarlo todo en cuestión de segundos. “Iba a ganar su Vuelta, que es lo que le falta y lo que quería, y encontrarse en el piso con una etapa que no era complicada, es difícil, pero tendrá que aceptarlo como lo hemos hecho mucho”, afirmó.
Una caída sin origen precisado
Rubio evitó atribuir una causa concluyente al accidente. Según explicó, las imágenes no permiten identificar con exactitud qué lo provocó, aunque consideró posible que hubiera existido algún obstáculo en la carretera. También describió la confianza que se genera dentro de un grupo que avanza a alta velocidad: los corredores que vienen detrás dependen de que quienes ocupan las posiciones delanteras mantengan la trayectoria y no se caigan.
El colombiano sostuvo que la reacción de Pogacar dependerá en buena medida de su fortaleza mental. Recordó que el esloveno había planeado disputar las tres grandes vueltas, pero subrayó que ese calendario no garantiza que todo se cumpla. “Uno dice ‘voy a hacerlas’, pero de seguro no hay nada y fue lo que sucedió este año”, dijo Rubio, quien calificó al líder esloveno como un corredor mentalmente fuerte.
Enric Mas no quiso heredar el liderato
La salida de Pogacar dejó a Enric Mas como figura central de la carrera, aunque el español decidió no ponerse la camiseta de líder tras el abandono de su rival. Rubio interpretó esa decisión desde un código habitual del pelotón: ningún corredor desea recibir una carrera como consecuencia de la caída de un adversario directo. “Normalmente nadie quiere ganar una carrera así, y más porque el rival se cae”, sostuvo.
Rubio deseó que Mas pueda conservar la posición hasta el final y consideró que su equipo merece ese resultado después de una etapa de esfuerzo con pocos triunfos. En el plano estrictamente deportivo, situó la pelea por la Vuelta entre Mas y Primoz Roglic. Valoró el nivel exhibido por el español, pero advirtió que aún restan dos semanas y que la tercera será la más exigente. También apuntó que Roglic puede recortar diferencias en la contrarreloj, aunque Mas, pese a no ser un especialista, podría completar una buena crono por el estado de forma que atraviesa.
La recuperación que apartó a Rubio
La lectura de Rubio sobre la caída de Pogacar está atravesada por su propia experiencia reciente. El colombiano quedó fuera de la Vuelta después de accidentarse en el Tour de Francia, pese a que su presencia se mantuvo como posibilidad hasta tres días antes del inicio. Tras su caída estuvo más de dos semanas sin subirse a la bicicleta y resumió el efecto de esa interrupción con una frase contundente: “pierdes prácticamente todo”.
Cuando volvió a entrenarse, Rubio no se sintió con la seguridad necesaria para competir y prefirió completar su recuperación antes de reorganizar el calendario de septiembre y octubre. También descartó correr el Mundial, al explicar que después de lo ocurrido en el Tour no se encontraba en condiciones ni para la Vuelta ni para esa cita. Sobre Nairo Quintana, contó que llegó a proponerle ocupar su lugar, pero el equipo finalmente decidió que el colombiano no formara parte de la ronda española.
