Patricia Mercado pide vincular la licencia permanente metropolitana con una política integral de seguridad vial

Fecha:

Compartir publicación:

La propuesta de impulsar una licencia de conducir permanente en la zona metropolitana abrió un nuevo debate sobre las condiciones bajo las cuales debe ampliarse o simplificarse el acceso a este documento. La diputada federal Patricia Mercado consideró positiva la instalación de un Consejo Metropolitano integrado por la Ciudad de México, el Estado de México, Hidalgo y Morelos, pero cuestionó que uno de sus objetivos sea promover la licencia permanente sin colocar en el centro la reducción de muertes y lesiones por hechos de tránsito.

La legisladora sostuvo que la coordinación entre entidades resulta necesaria debido a que los desplazamientos cotidianos rebasan las fronteras administrativas. Miles de personas viven en un estado, trabajan o estudian en otro y circulan diariamente por una red de vialidades compartida. Sin embargo, advirtió que una decisión sobre licencias no debe limitarse a homologar trámites o facilitar su vigencia, pues también define el vínculo entre las autoridades y quienes conducen vehículos en un entorno urbano de alto riesgo.

La seguridad vial como criterio de evaluación

El cuestionamiento ocurre en un contexto de persistencia de siniestros viales en la capital. De acuerdo con el Informe de Hechos de Tránsito de la Secretaría de Movilidad de la Ciudad de México, entre enero y marzo de 2026 se registraron 111 muertes relacionadas con estos hechos. La cifra coloca el tema de la conducción y la supervisión de conductores dentro de una discusión más amplia sobre movilidad, infraestructura, cumplimiento de normas y atención a usuarios vulnerables de la vía.

Para Mercado, la existencia de un órgano metropolitano puede ser una oportunidad para fijar estándares comunes y revisar políticas que hoy se aplican de manera desigual entre las entidades. No obstante, planteó reservas frente a una licencia que no exija renovación periódica, en la medida en que ese esquema puede reducir las oportunidades institucionales para actualizar datos, revisar requisitos o reforzar conocimientos sobre reglas de tránsito y conducción segura.

La licencia permanente ha sido defendida por sus promotores como una medida que puede disminuir cargas administrativas para conductores y autoridades. También se presenta como una alternativa para atender la realidad metropolitana, donde las personas realizan trayectos interestatales frecuentes y enfrentan procedimientos distintos según su lugar de residencia. El debate, sin embargo, no se reduce a la duración del documento: involucra qué requisitos se aplican antes de expedirlo, cómo se verifican las capacidades de quienes lo obtienen y qué mecanismos existen para retirar o condicionar el permiso cuando hay infracciones graves.

Un consejo con alcance regional

La integración del Consejo Metropolitano entre Ciudad de México, Estado de México, Hidalgo y Morelos responde a la necesidad de tratar problemas de movilidad que no pueden resolverse de forma aislada. El crecimiento urbano, la expansión de zonas habitacionales hacia municipios periféricos y la dependencia del automóvil en numerosos corredores han vuelto más compleja la gestión del tránsito. Las decisiones adoptadas en una entidad tienen efectos directos sobre vialidades, transporte público y seguridad de las demás.

En ese sentido, una eventual licencia de alcance metropolitano requeriría acuerdos claros sobre criterios de expedición, reconocimiento de sanciones y coordinación de bases de datos. Sin reglas compatibles, el beneficio de un documento común podría quedar limitado por diferencias en los procedimientos locales. A la vez, una homologación que sólo busque simplificar el trámite podría dejar sin respuesta la necesidad de mejorar la vigilancia y la prevención de conductas que elevan el riesgo, como el exceso de velocidad, la conducción bajo efectos del alcohol o las distracciones al volante.

El planteamiento de Mercado apunta precisamente a esa tensión. La diputada no rechazó la cooperación institucional ni la creación del consejo, sino que llamó a definir para qué se utilizará esa capacidad de coordinación. Desde esa perspectiva, la discusión sobre la licencia permanente debe evaluarse por sus efectos previsibles sobre la seguridad vial, y no únicamente por la reducción de tiempos, pagos o visitas a oficinas públicas.

Renovación, capacitación y control de infracciones

La renovación de licencias suele cumplir funciones administrativas, pero también puede operar como punto de contacto para actualizar información del conductor y comunicar modificaciones normativas. Sus críticos consideran que la exigencia periódica no garantiza por sí misma una conducción más segura, especialmente si se reduce a un pago o a un procedimiento sin evaluación. Sus defensores, en cambio, señalan que eliminarla por completo puede desaprovechar una herramienta para mantener vigentes controles mínimos y reforzar obligaciones de responsabilidad vial.

El resultado depende, en buena medida, del diseño institucional. Una licencia permanente podría coexistir con cursos, exámenes o medidas correctivas para conductores que acumulen infracciones; de la misma manera, un sistema con renovaciones puede ser poco efectivo si no cuenta con supervisión, sanciones aplicables y registros compartidos. La discusión planteada en la zona metropolitana obliga por ello a distinguir entre la vigencia del plástico y una política integral de gestión de riesgos en las calles.

Las cifras de la Semovi aportan un parámetro concreto para ese análisis. Las 111 muertes reportadas en los primeros tres meses de 2026 representan vidas perdidas en un periodo breve y recuerdan que la movilidad no es sólo un asunto de conectividad. Peatones, ciclistas, motociclistas, pasajeros y automovilistas comparten un sistema en el que las fallas de infraestructura, el diseño vial, la velocidad y el comportamiento de los conductores pueden combinarse con consecuencias graves.

El reto de pasar del trámite a la política pública

La discusión que se abra en el Consejo Metropolitano tendrá que definir si la licencia permanente se concibe como una medida aislada o como parte de un paquete más amplio de seguridad vial. Para que la coordinación regional tenga resultados verificables, será relevante establecer metas, compartir información sobre siniestros e infracciones, y precisar las responsabilidades de cada gobierno. También será necesario que cualquier cambio preserve criterios transparentes para la expedición y sanción de licencias.

La postura de Patricia Mercado introduce una advertencia en una propuesta que puede resultar atractiva por su simplicidad administrativa: facilitar un documento no equivale automáticamente a mejorar la movilidad. En una metrópoli donde los trayectos cruzan varias entidades y los hechos de tránsito continúan causando muertes, el desafío para las autoridades será demostrar que sus acuerdos reducen riesgos concretos y no sólo modifican la duración de un permiso de conducir.

Artículos relacionados

El verano más cálido de la historia reciente deja a España con una reserva de agua muy desigual

España ha cerrado el verano meteorológico de 2026 con temperaturas y niveles de precipitación excepcionales

La revisión de la licencia del Algarrobico abre un nuevo frente judicial contra el alcalde de Carboneras

La asociación para la defensa y conservación del patrimonio cultural, histórico, territorial y medioambiental de Carboner

El hallazgo de coca en Tela amplía el desafío antidrogas de Honduras más allá de Colón y Olancho

La localización de aproximadamente 70.000 arbustos de presunta hoja de coca en la aldea Pajuiles, municip

La peste porcina africana convierte a Japón y México en una factura de 350 millones para el cerdo español

La peste porcina africana ha dejado de ser únicamente una emergencia sanitaria para convertirse en un problema comercial de primer or