La Semana de la Moda Masculina de París concluyó ayer con una clara tendencia: la convivencia entre prendas estructuradas y propuestas deportivas experimentales. Las colecciones para primavera-verano 2027 presentadas desde el martes demuestran que el lujo discreto y la funcionalidad pueden coexistir sin contradicciones.

La primera colección de Michael Rider para la línea masculina de Celine resume esta dualidad. La firma, con más de 80 años de historia, reservó espacio tanto al clasicismo como al estilo sport. Gabardinas, punto jacquard, denim y pantalones de volumen variable aparecieron en una paleta que va del azul marino al camel, pasando por verdes y rojo. El cantante V de BTS asistió como embajador global, reforzando el alcance comercial de la marca.
Sacai y la herencia ochentera
Por la tarde, Chitose Abe presentó en Sacai una colección con más de cuarenta looks impregnados de estética de los años ochenta. Superposiciones sin complejos y experimentación técnica caracterizaron la propuesta de la firma fundada en 1999. La colaboración con Birkenstock en sandalias amplió el alcance funcional de la marca, manteniendo su reputación de laboratorio creativo comparable a Comme des Garçons.
Agnès b. cierra con sobriedad francesa
Agnès b. puso el broche final con una colección funcional y atemporal dirigida a un hombre que valora prendas duraderas. La firma creada en los setenta por Agnès Troublé mantiene su dirección artística original y ofrece un contrapunto sereno a las propuestas más espectaculares de la semana. Este equilibrio entre tradición y renovación confirma que la moda masculina parisina sigue evolucionando hacia la versatilidad práctica sin renunciar a su identidad cultural.
